INDUSTRIA FARMACÉUTICA: COMO EL AFÁN DE LUCRO, LOS FALLOS REGULATORIOS Y LOS CONFLICTOS DE INTERÉS CAUSAN MUERTE Y DESPILFARRO DE RECURSOS PÚBLICOS

https://www.transparimed.org/about

TranspariMed es una organización fundada en marzo de 2017. Hace unos meses publicó un interesante informe donde se analizan 6 casos de medicamentos en los que el afán depredador de lucro, fallos o desempeño subóptimo de las agencias de regulación y los conflictos de interés de los investigadores colaboradores habían ocasionado muertes, graves daños a los enfermos y la salud pública así como despilfarro de recursos públicos

El texto señala como estos daños podrían haberse evitado a través de tres soluciones simples promovidas por la campaña AllTrials:

1- Registro del ensayo: Todos los ensayos clínicos deben registrarse y tener un protocolo de investigación completo antes de que el primer participante sea reclutado.
2. Publicación de resultados: Antes del año de finalizado, el estudio debe publicarse o, al menos, un resumen de los resultados, incluida información sobre las variables primaria y secundaria, y el análisis estadístico
3. Informes de investigación: Todos los datos crudos del ensayo deben estar accesibles en línea en su totalidad, con solo redacciones mínimas

https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/196997

LORCAINIDA (REVINOX) 

Este antiarrítmico se prescribió preventivamente tras un infarto de corazón y mató el solo a más de 100.000 personas durante la década de los 80. Debido a los antiarrítmicos preventivos se calcula que murieron en EE.UU entre 20.000 y 75.000 personas cada año en la década de los 80.

Este caso se podía haber evitado si hubiera sido obligatorio registrar los ensayos y publicar sus resultados. La lorcainida (Remivox) fue aprobado en 1980 tras demostrar la reducción de arritmias tras un infarto en modelos animales y unos pocos enfermos.

Ese mismo año, un grupo de investigadores británicos decidió llevar a cabo un ensayo clínico para evaluar el efecto de la Lorcainide sobre las arritmias en pacientes que habían sufrido un ataque al corazón. Los investigadores detectaron que la mortalidad era 9 veces superior en el grupo tratado con antiarrítmicos que en el grupo control, a pesar de que efectivamente se reducía el número de arritmias. La mortalidad global en todo caso estaba dentro de lo esperado y por ello los resultados no fueron atractivos para las revistas, que rechazaron publicarlos.

Fue imposible que otros investigadores tuvieran acceso a estos resultados.

https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/374286?guestaccesskey=f2189e4a-ed7d-4f59-b0bc-f2822a7fd357

Aunque la Lorcainida dejó de fabricarse por otros motivos, otros medicamentos antiarrítmicos siguieron en el mercado y utilizándose tras los infartos de manera regular hasta 1988. Ese año un metaanálisis de 14 ensayos halló que los pacientes tratados con lidocaine tenían un 30% más probabilidades de morir que aquellos con tratamientos alternativos.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8349379

En 1993, cuando ya no se utilizaban antiarrítmicos tras el infarto, la investigación original datada en 1980 fue publicada como un ejemplo de sesgo de publicación. Su conocimiento temprano podía haber evitado cientos de miles de muertes.

Hoy en día, los investigadores ya no necesitan confiar en las publicaciones académicas para que los resultados de sus ensayos clínicos estén disponible públicamente. Pueden publicar sus resultados fácilmente en uno de repositorios existentes. Sin embargo, muchos investigadores, empresas y universidades aún no lo hacen.

ROSIGLITAZONA (AVANDIA)

Según un experto, alrededor de 100,000 estadounidenses sufrieron ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia cardíaca debido a los efectos secundarios negativos de la rosiglitazona. Estos problemas solo fueron conocidos cuando Avandia era un superventas en todo el mundo.

Avandia fue aprobado por la FDA en 1999 y en el año 2000 por la EMA. Pronto se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos de GSK. Para 2006, GlaxoSmithKline estaba ganando 3 mil millones de dólares al año en ventas por Avandia.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC516685/

En 2007, los resultados de ensayos clínicos que estaba llevando a cabo GSK desde diciembre de 2000 fueron accesibles gracias a un proceso legal contra la compañía por la ocultación de datos en los ensayos con la paroxetina que demostraban que este antidepresivo aumentaba el número de suicidios en niños y adolescentes.

http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa072761#t=article

En junio de 2007, el Dr. Steven Nissen y Kathy Wolski publicaron un metanálisis de 42 ensayos para evaluar el efecto de Avandia sobre los eventos cardiovasculares, basándose en los nuevos datos accesibles por imperativo legal y otros resultados no publicados en manos de las autoridades.

El metaanálisis encontró que Avandia aumentaba el riesgo de ataque cardíaco en más del 40% en personas con diabetes tipo 2.

http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa073394

Después de que se publicara el metanálisis, la FDA decidió que Avandia siguiera en el mercado obligando al fabricante a incluir una advertencia en el prospecto. Pero GSK contratacó: en respuesta al trabajo de Nissen, GSKpublicó el 2007 un informe provisional sobre un ensayo clínico en marcha, el RECORD, concluyendo que Avandia no aumentaba la mortalidad por eventos cardiovasculares.

https://www.finance.senate.gov/release/grassley-baucus-release-committee-report-on-avandia

En 2008, el Comité de Finanzas del Senado de los EE. UU. encargó una investigación independiente sobre los riesgos de Avandia. El comité produjo un informe de 342 páginas que fue muy crítico con GSK. El informe afirmaba que la compañía había sospechado que Avandia causaba ataques cardíacos ya en 2005, pero había ocultado esta información a médicos y pacientes

https://www.medpagetoday.com/upload/2010/7/9/20100713-14-EMDAC-DSaRM-B1-01-FDA.pdf

La FDA entonces encargó al Dr. Thomas Marciniak otra revisión que fue publicada en un documento interno en julio de 2010 donde se reanalizaba los resultados del ensayo clínico exculpatorio RECORD. La revisión del Dr. Marciniaks impugnó esta afirmación identificando numerosas irregularidades como el no registro de algunos eventos cardiacos y muertes. También se criticó duramente la metodología del ensayo clínico RECORD.

https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/186298

El documento de información de la FDA también incluyó un estudio observacional, dirigido por el científico de la FDA Dr. David Graham, que determinó que alrededor de 100.000 estadounidenses habían sufrido ataques cardíacos, cerebrales o insuficiencia cardíaca debido a Avandia desde que el medicamento había salido al mercado en 1999.

https://www.bloomberg.com/news/articles/2010-09-23/glaxo-s-avandia-diabetes-pill-to-be-pulled-from-europe-restricted-in-u-s-

En 2010, la FDA revisó la evidencia una vez más y decidió restringir severamente el acceso a Avandia, pero no retirarlo del mercado. En el mismo año, la Agencia Europea de Medicamentos decidió retirar Avandia del mercado europeo.

https://www.cbsnews.com/news/avandia-maker-hid-risks-for-years-probe-finds/

Poco después de que el comité del Senado de EE. UU. publicara su informe, los pacientes que habían sufrido ataques cardíacos o ictus después de tomar Avandia comenzaron a presentar demandas. Según informes de los medios, en 2001 una ejecutivo de la farmacéutica había escrito un correo electrónico recomendando que los resultados de un ensayo clínico comparativo permanecieran ocultos.

https://www.justice.gov/opa/pr/glaxosmithkline-plead-guilty-and-pay-3-billion-resolve-fraud-allegations-and-failure-report

En 2012, el Departamento de Justicia y GSK llegaron a un acuerdo para el pago de una multa de 3.000 millones de dólares por irregularidades con varios medicamentos incluido Avandia. GSK se declaró culpable de no cumplir con su obligación de comunicar los datos de seguridad a la FDA y haber manipulado los datos científicos.

https://www.forbes.com/sites/matthewherper/2013/05/23/steven-nissen-the-hidden-agenda-behind-the-fdas-avandia-hearings/#7123a0d55cfb

En 2013, GSK persuadió a la FDA para que volviera a examinar los datos del ensayo RECORD y en 2015 un panel asesor de la FDA concluyó que estos datos no indicaban un mayor riesgo de ataque cardíaco en pacientes que toman Avandia, en comparación con los pacientes que toman otros medicamentos para la diabetes de uso común.

El Dr. Steven Nissen no estuvo de acuerdo con este veredicto y criticó la nueva revisión de la FDA del RECORD. Argumentó que eran objetivos la falta de comunicación de eventos adversos y los problemas metodológicos; acusó al comité de la FDA de tener conflictos de interés con GSK, de haber aceptado un informe elaborado por la propia compañía y de que el estudio RECORD no era fiable porque había sido realizado por científicos con enormes conflictos de interés o empleados de GSK

En respuesta, GSK insistió en que RECORD seguía siendo el “único ensayo aleatorizado para conocer los resultados cardiovasculares” de Avandia, “constituyendo así la mejor evidencia disponible en cuanto a su seguridad, y que las conclusiones iniciales del ensayo habían sido respaldadas por investigadores independientes y, por lo tanto, seguían siendo válidas y relevantes”

A Avandia nunca se le permitió volver al mercado en la Unión Europea. En los Estados Unidos, Avandia todavía está disponible; aunque lleva una etiqueta negra que advierte sobre los efectos secundarios cardiovasculares, ya no está sujeta a las estrictas restricciones de prescripción o dispensación.

VIOXX

Entre 26,000 y 56,000 estadounidenses murieron como resultado de tomar el analgésico Vioxx porque los datos de los ensayos clínicos que mostraban que el medicamento podría causar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares permaneció inaccesible para investigadores independientes, médicos y pacientes durante varios años.

http://www.pharmaceutical-journal.com/news-and-analysis/features/still-feeling-the-vioxx-pain/20066485.article

Vioxx (nombre genérico: rofecoxib) era un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (AINE) autorizado en EE. UU. y el Reino Unido en 1999 para tratar el dolor, como la artritis y la dismenorrea. Comparado con otros analgésicos, Vioxx parecía causar menos efectos secundarios dañinos, en particular, menos síntomas gastrointestinales. Ofrecía una alternativa para el tratamiento del dolor del aparato locomotor y los expertos del aparato locomotor lo consideraron un avance importante para los pacientes con osteoartrosis.

Vioxx fue instantáneamente un éxito: 80 millones de personas tomaron el medicamento en todo el mundo entre 1999 y 2004. Vioxx se comercializó en más de 80 países y generó más de 2500 millones en ventas solo en 2003. Cuando Vioxx fue retirado del mercado, en 2004, dos millones de estadounidenses estaban tomando la droga; hasta 139,000 habían sufrido ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM200011233432103#t=article

Poco antes de la aprobación por la FDA, el fabricante Merck realizó el ensayo clínico VIGOR, comparando Vioxx con un fármaco competidor, el naproxeno. El ensayo clínico comenzó en 1999 y duró hasta el 2000, involucrando a más de 8,000 participantes en 301 centros en 22 países. El experimento encontró que Vioxx fue tan efectivo como el naproxeno, con significativamente menos efectos secundarios gastrointestinales, pero también mostró un riesgo cuatro veces mayor de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Los resultados del ensayo se publicaron en en el New England Journal of Medicine (NEJM), pero sin informar adecuadamente del incremento de los riesgo cardíacos. El trabajo académico no informó del número absoluto de eventos cardiovasculares, solo porcentajes; propuso que la mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares entre los enfermos que tomaban VIOXX era debido a que el analgésico alternativo tenía un efecto protector.

http://www.uvm.edu/~rsingle/JournalClub/papers/Mukherjee+JAMA-2001_Vioxx.pdf

Estos hallazgos se cuestionaron por primera vez en 2001, cuandoinvestigadores independientes examinaron por segunda vez los datos VIGORy publicaron un documento advirtiendo que “los datos disponibles señalan un aumento del riesgo cardiovascular asociados con Vioxx”. Según Forbes, Merck ese mismo año dijo que realizaría un gran estudio para evaluar la seguridad cardíaca de Vioxx, pero el ensayo clínico nunca se materializó.

http://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMe058314

En octubre de 2004, un memorándum interno de Merck fue hecho público en el curso de una demanda colectiva en Nueva Jersey. Se supo que Merck había ocultado datos del ensayo VIGOR. Los editores de NEJM expresaron públicamente su preocupación en diciembre de 2005 cuestionando la integridad del experimento VIGOR que ellos habían publicado.

https://www.finance.senate.gov/imo/media/doc/99575.pdf

Si bien la información contenida en el memorándum interno de Merck había llegado a la opinión pública en 2004, años antes (2001) la FDA ya tenía estos datos. De hecho, se ignora porque la FDA no señaló el peligro en su momento. Una audiencia del Comité de Finanzas del Senado de los EE. UU, en noviembre de 2004, justo después de que el Vioxx fuera retirado del mercado, sugirió una relación inapropiadamente estrecha entre la compañía farmacéutica y el regulador. El testimonio dado al comité indicó que existió una colusión de intereses entre la FDA y Merck en la minimización de los efectos secundarios de Vioxx.

http://www.nature.com/news/2007/071113/full/450324b.html

Después de que se retirara Vioxx, se presentaron numerosas demandas contra Merck. En noviembre de 2007, la compañía acordó pagar 4.450 millones de dólares para resolver 27.000 demandas en tribunales estadounidenses; la compañía no admitió responsabilidad. En 2011 pagó otros 950 millones para resolver demandas del Departamento de Justicia de los EE. UU. Ningún ejecutivo individual fue responsabilizado por la conducta de Merck.

Merck había registrado más de 11.000 millones de dólares en ventas entre mediados de 1999 a septiembre de 2004. Un día después de anunciar la retirada del mercado, su valor en bolsa cayó un 25%. Los accionistas de Merck presentaron posteriormente una demanda por haber inflado artificialmente las aciones falseando el resultado de los experimentos. En enero de 2016, más de una década después de haber retirado el medicamento del mercado, Merck acordó pagar 830  millones para liquidar la demanda de los accionistas aunque sin admitir su responsabilidad. Según el Wall Street Journal, los “pagos totales de Merck para resolver el caso Vioxx fueron de unos 6 mil millones.

Todo podía haberse evitado si hubiera habido integridad y acceso a los datos crudos desde el principio. Se calcula que entre 88.000 y 139.000 norteamericanos sufrieron eventos cardiovasculares debido al VIOXX. Entre 26.000 y 56.000 murieron

REBOXETINA

La confusión que rodea a la reboxetina, un medicamento antidepresivo, es un buen ejemplo europeo. Los reguladores aprobaron la reboxetina en 1997. En un solo año, los pacientes alemanes consumieron hasta 6,7 millones de dosis. A diferencia de otros antidepresivos como el Prozac, no afectaba a la serotonina, y se asumía que tenía menores efectos secundarios. Así que a pesar de que la reboxetina costaba cuatro veces más que los tratamientos alternativos, muchas agencias de salud pensaron que merecía la pena el gasto adicional.

Cuando reboxetine se lanzó por primera vez, todos los datos publicados apuntaban a que era tan
eficaz como otros antidepresivos pero con menos efectos secundarios. Sin embargo, surgieron dudas rápidamente. En 2001 la FDA revocó su aprobación, citando una “falta” de evidencia convincente de eficacia tras ensayos adicionales.

En los años siguientes, las revisiones sistemáticas suscitaron dudas sobre la efectividad de la reboxetina. Esto llevó a la agencia reguladora alemana (IQWIG) a revisar la evidencia. Sus investigadores solicitaron a Pfizer acceso a los datos de los ensayos clínicos. Pfizer se negó.

El IQWIG publicó un informe en junio de 2009 declarando que la reboxetina no era efectiva como tratamiento para la depresión cuando se tenía acceso a los datos de los ensayos no publicados. También acusaron a Pfizer de obstaculizar el acceso a esos datos. Después de observar todo el cuerpo de evidencia, los investigadores independientes concluyeron que la reboxetina no era más efectiva que un placebo.

Peor aún, encontraron indicios de que los efectos secundarios negativos de la droga podían ser más graves de lo que se pensaba. Muchos pacientes que participaron en los ensayos dejaron de tomar reboxetina debido a los efectos secundarios adversos como dolor de cabeza, malestar, palpitaciones, deseo sexual bajo y disfunción eréctil. Cuando los investigadores del instituto alemán publicaron sus hallazgos en el British Medical Journal, encontró indicios de que Pfizer había lanzado evidencia de manera electiva que reflejaba positivamente la droga mientras mantiene las malas noticias ocultas a investigadores independientes, médicos y pacientes:

“Los datos del 74% de los pacientes incluidos en nuestro análisis no fueron publicados, lo que indica que el la evidencia publicada sobre reboxetina hasta el momento se ha visto severamente afectada por el sesgo de publicación”

http://www.bmj.com/content/341/bmj.c5641.full

En un editorial acompañante, el British Medical Journal advirtió que los datos ocultos estaban socavando toda la base de evidencia de la medicina moderna:

“La historia de Reboxetine y episodios similares deben cuestionar toda la evidencia. Los metanálisis generalmente se consideran la mejor forma de evidencia, pero si los ensayos clínicos no son fiables, tampoco los meta-análisis”

http://www.mhra.gov.uk/safety-public-assessment-reports/CON221601

Las preocupaciones sobre la efectividad y la seguridad de la reboxetina fueron tan grandes que en 2011, unos investigadores británicos decidieron realizar otra revisión incluyendo tres ensayos clínicos no utulizados por los alemanes por defectos metodológicos. Las conclusiones de esta revisión europea contradijeron los hallazgos alemanes anteriores. Se encontró un pequeño efecto positivo. La EMA ha aceptado esta conclusión y no ha revocado la aprobación de la reboxetina para el tratamiento de la depresión, permitiendo que el medicamento permanezca en el mercado.

El debate en curso sobre la efectividad de la reboxetina ilustra cuán complejo es la moderna medicina. El progreso médico solo puede prosperar cuando la base de evidencia esté completa y accesible, permitiendo a los investigadores desafiar y refinar los hallazgos de sus pares.

ANTIDEPRESIVOS

Uno de cada diez estadounidenses está tomando antidepresivos, convirtiéndolos en el segundo medicamento más prescrito después de los medicamentos para reducir el colesterol. La popularidad de los antidepresivos se disparó después de la introducción en 1988 del Prozac, la primera de una nueva clase de medicamentos llamados Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

En pocos años los médicos prescribieron no solo Prozac sino muchos otros ISRS. Entre 2004 y 2008 se cuadriplicó la prescripción de antidepresivos en los EE. UU.

En España su consumo se triplicó en 10 años.

https://www.fda.gov/ohrms/dockets/ac/prozac/2443T1.PDF

En 1990, aparecen los primeros informes de casos publicados sugiriendo un vínculo entre tomar ISRS y pensamientos y conductas suicidas. Esto condujo a un estudio de la FDA que concluyó descartando esta vinculación.

Durante la década de 1990, los ISRS estaban aprobados solo para uso en adultos, SmithKline Beecham llevó a cabo un ensayo clínico con 275 adolescentes que sufrían de depresión para estudiar los efectos de paroxetina en esa población, con el objetivo de extender la aprobación de licencia para adolescentes.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11437014

El primer documento académico basado en el Estudio 329, se publicó en 2001. Concluyó que la paroxetina fue efectiva y que su efectos secundarios eran similares al placebo.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15110490

En 2004, una revisión del Reino Unido comparó datos publicados sobre los ISRS con datos no publicados. La nueva revisión encontró una discrepancia notable entre los ensayos publicados y no publicados y el aumento del comportamiento suicida en niños y adolescentes. En respuesta, la EMA realizó advertencias sobre los posibles efectos secundarios en la ficha técnica de los ISRS.

A raíz de la revisión británica, se iniciaron numerosas demandas contra fabricantes de antidepresivos. En 2012, el Departamento de Justicia de los EE. UU. llevó a GSK ante los tribunales, alegando que había “promocionado ilícitamente su paroxetina para tratar la depresión en pacientes menores de 18 años así como realizado una publicación engañosa”.

En 2012, GSK se declaró culpable de cargos penales y acordó pagar 3.000 millones como parte de un acuerdo más amplio que implica cargos múltiples relacionados con varios medicamentos. En 2015, un grupo de investigadores académicos decidió volver a analizar los datos del Estudio 329. Examinaron 6.000 páginas de informes de los estudios clínicos que GSK había puesto a disposición del público en su sitio web como parte del acuerdo de 2004 por una demanda presentada por el Fiscal General de Nueva York. Sin embargo, estos informes estaban incompletos, faltando un número desconocido de páginas, por lo que los investigadores contactaron a GSK para solicitar acceso a todos los datos. GSK finalmente acordó hacer públicas las 77.000 páginas del estudio a través del sitio web SAS Solutions OnDemand, y accesible solo para usuarios aprobados por GSK.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15110490

El grupo de investigación independiente encontró 15 casos de comportamiento suicida entre los adolescentes que tomaron paroxetina, en comparación con solo cuatro en el grupo del placebo. Concluyeron que el riesgo de suicidio había sido subestimado tanto en la literatura publicada como en los Informes de los Estudios Clínicos, y que si los datos del Estudio 329 hubieran estado disponibles desde el comienzo, los riesgos de suicidio asociado con los ISRS podrían haberse descubierto años antes.

http://www.bmj.com/content/352/bmj.i65

Una revisión Cochrane también publicada en 2015 concluyó que algunos tipos de antidepresivos aumentaban los riesgos de comportamiento suicida en niños y adolescentes. Los investigadores tenían acceso a los informes de estudios clínicos sobre los ISRS que presentados a la EMA y la agencia británica. Setenta ensayos se incluyeron en el análisis, que identificaban una duplicación del riesgo de suicidio y de agresión en adolescentes que toman cualquiera de las clases de
antidepresivos.

De acuerdo con un artículo en Scientific American, los investigadores de la Cochrane:

“Descubrieron que la mayoría de la información útil estaba en listados de pacientes individuales, enterrados en los apéndices. Por ejemplo, descubrieron intentos de suicidio que fueron pasados como ‘responsabilidad emocional’ o ‘empeoramiento de la depresión’ en el informe.

Esta información, sin embargo, solo estuvo disponible para 32 de los 70 ensayos. “Descubrimos que gran parte del los apéndices a menudo solo estaban disponibles a petición de las autoridades, y las autoridades nunca los había solicitado “, dice Tarang Sharma, estudiante de doctorado en Cochrane y autora principal del estudio:

“En realidad estoy un poco asustada de cuán mala sería la situación real si tuviéramos los datos completos”.

En total, más de la mitad de los intentos de suicidio y pensamientos suicidas fueron registrados incorrectamente como inestabilidad emocional o empeoramiento de la depresión.

http://www.bmj.com/content/348/bmj.g3555

Un estudio publicado en el BMJ informó que:

“..la clasificación errónea u omisión incluso de un evento adverso puede significar la diferencia entre una asociación estadísticamente significativa y no estadísticamente significativa con un medicamento”.

Esta exclusión generalizada del suicidio y el comportamiento agresivo, no solo de los artículos publicados en publicaciones académicas, sino también de los informes de estudios clínicos no publicados que se han enviado a reguladores, significa que ni siquiera las agencias reguladoras responsables de la seguridad de los medicamentos conocen cuán serios eran los riesgos de los ISRS para los adolescentes; por supuesto, pacientes, médicos e investigadores independientes también permanecieron en la oscuridad.

El autor principal de la revisión Cochrane, el profesor Peter Gøtzsche del The Nordic Cochrane Centre,
criticó severamente a las compañías farmacéuticas involucradas en la prueba y comercialización de antidepresivos, comentando que “es absolutamente horrendo que tengan tal desprecio por las vidas humanas”.

Las compañías farmacéuticas están en total desacuerdo con esta caracterización. Un portavoz de Eli Lilly dijo que “ninguna autoridad reguladora ha determinado alguna vez que Lilly retuvo o divulgó indebidamente datos relacionados con estos medicamentos “. GSK argumentó que las etiquetas de los medicamentos habían reflejado un aumento del riesgo de suicidio desde 2004.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18303940

Mientras tanto, la efectividad (así como los riesgos) de los ISRS para diferentes grupos de pacientes permanece impugnado. Un meta-análisis de 2008 concluyó que los ISRS no son más efectivos en el tratamiento de la depresión que un placebo en pacientes de todas las edades con depresión leve o moderada, y agregó que “las diferencias en la eficacia antidepresiva … son relativamente pequeñas incluso para pacientes con depresión grave”.

TAMIFLU (Oseltamivir)

El caso de Tamiflu muestra cuán fragmentada y parcial es la evidencia sobre la seguridad y efectividad de los medicamentos y cómo puede socavar la toma de decisiones por parte de las agencias reguladoras, causar pérdidas de miles de millones de dólares y poner en peligro la seguridad de los pacientes.

http://www.bmj.com/content/348/bmj.g2524

Investigadores independientes tardaron más de cuatro años en poder tener toda la evidencia que necesitaban para evaluar la eficacia y seguridad de un medicamento que llevaba en el mercado una década, había generado más de18 mil millones de dólares en ventas y prescrito a cientos de miles de pacientes en todo el mundo.

Tamiflu es un medicamento antirretroviral desarrollado por ROCHE para tratar los síntomas y las complicaciones asociadas con las infecciones del virus de la gripe. Se aprobó por primera vez en los Estados Unidos en 1999 y en Europa en 2002. En 2006, en medio de los temores sobre una posible pandemia de gripe aviar, comenzaron los gobiernos en todo el mundo a almacenar Tamiflu. En 2009, los temores sobre una posible pandemia de gripe porcina todavía incrementaron más sus ventas. En los EE. UU., 65 millones de tratamientos de Tamiflu se acumularon a un costo de 1.300 millones de dólares; Reino Unido gastó más de 500 millones de dólares. En 2009, el 0,5% de todo el presupuesto del NHS fue gastado en el fármaco. La acaparación de Tamiflu fue tan importante que 96 condados acumularon suficiente Tamiflu para tratar a 350 millones de personas. Entre 1999 y 2014, se gastaron en todo el mundo más de 18.000 millones de dólares en el medicamento. Hasta 2009, todos los resultados publicados en la literatura académica sugerían que Tamiflu era seguro y eficaz para la gripe, reduciendo sus síntomas y complicaciones.

http://www.bmj.com/content/339/bmj.b5106

En 2009, la Colaboración Cochrane revisó la eficacia de Tamiflu analizando 20 ensayos clínicos encontrando alguna evidencia de que el fármaco funcionaba. Pero la fiabilidad de 8 ensayos clínicos incluidos en una revisión fue puesta en duda al no estar publicados. El autor principal de la revisión Cochrane, el Dr. Tom Jefferson, admitió que se había cometido un error y buscó los informes de los estudios clínicos de los ensayos no publicados para completar el revisión.

Al principio, el fabricante Roche aceptó entregar los informes completos de los estudios clínicos, pero solo bajo la condición de que los revisores de Cochrane firmaran un acuerdo de confidencialidad. Después de algunos vaivenes, Roche envió siete documentos a los investigadores de Cochrane, que comprendían extractos de la documentación de la compañía en cada uno de los 8 ensayos clínicos no publicados.

http://www.bmj.com/content/339/bmj.b5164

Los documentos no fueron lo suficientemente exhaustivos como para permitirle al equipo Cochrane verificar las afirmaciones hechas en el metaanálisis que ellos habían revisado; para analizar completamente la eficacia de Tamiflu, los investigadores necesitaban acceso a los Informes de los Estudios Clínicos de cada ensayo.

Ante la falta de colaboración de Roche, los investigadores de Cochrane publicaron una revisión actualizada que excluía esos 8 ensayos, que todavía permanecían inéditos. La revisión Cochrane actualizada encontró que Tamiflu no redujo el número de hospitalizaciones y que, en promedio, solo redujo los síntomas de gripe de siete días a 6.3 días. Los revisores además señalaron que ninguno de los ensayos clínicos se habían realizado independientemente del fabricante y que todos se llevaron a cabo enfrentando Tamiflu contra un placebo, en lugar de contra los medicamentos estándar para aliviar los síntomas de la gripe, como el paracetamol. La revisión Cochrane también indicó que los efectos secundarios negativos del Tamiflu superaban sus beneficios: náuseas, vómitos, diarrea y dolor de cabeza, y en algunos casos incluso episodios psiquiátricos graves.

http://www.telegraph.co.uk/news/health/news/10756001/Tamiflu-how-drug-became-last-line-of-defence-against-flu.html

Roche impugnó los hallazgos de la revisión, alegando que “la metodología del informe [Cochrane] es
a menudo confusa e inapropiada “e insistiendo en que “Tamiflu es un tratamiento seguro y efectivo para la influenza”. Un intento posterior de Cochrane para analizar una vez más todos los datos disponibles sobre Tamiflu también tuvo problemas.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4375804/

Una discusión reciente de las lecciones aprendidas de la saga Tamiflu se señaló que:

“La colaboración Cochrane decidió llevar a cabo un análisis completo de los datos de los ensayos clínicos. Sin embargo, tuvieron dificultades para acceder a los datos… ,Cochrane tenía relaciones con la OMS, la FDA de EE. UU., los CDC, la EMA y el centro europeo para la prevención de enfermedades y control… ninguno de ellos poseía datos completos”.

https://www.healthaffairs.org/do/10.1377/hblog20160331.054240/full/

Un blog de Peter Doshi, Kenneth Mandl y Florence Bourgeois publicado en marzo de 2016 se relataba como
incluso dentro de los Estados Unidos, diferentes agencias federales han llegado a conclusiones diferentes
acerca de Tamiflu porque habían estado viendo diferentes conjuntos de pruebas:

“Las recomendaciones oficiales del CDC seguían afirmando que eran estadísticamente significativas las reducciones en neumonía y hospitalizaciones entre adultos tratados con oseltamivir.. sin embargo, no tenían acceso completo a todos los datos”

https://www.theguardian.com/world/2013/may/21/tamiflu-stockpile-cost-drugs-bird-flu

En 2013, el gobierno del Reino Unido destruyó las reservas de Tamiflu, valoradas en 74 millones de libras.

Un analista financiero en Londres fue citado por BMJ diciendo que “Tamiflu fue una buena fuente de ingresos. Refleja la acción oportunista de una corporación multinacional que fue más lista”. Solo en Gran Bretaña, 240,000 personas recibieron el medicamento. A nivel mundial, se gastaron más de 18 mil millones de dólares. El Tamiflu es solo un medicamento y, desde luego, no el único en el que los beneficios han sido exagerados y los daños minimizados.

 

 

FUENTE: http://www.nogracias.eu/2017/12/22/industria-farmaceutica-afan-lucro-los-fallos-regulatorios-los-conflictos-interes-causan-muerte-despilfarro-recursos-publicos/

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