Información para consumidores: no tome antidepresivos si puede evitarlo

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http://jrs.sagepub.com/content/109/10/381.full.pdf

El día 12 de octubre de 2016, en el blog “Deadly medicines” de Peter C Gøtzsche fue anunciada la publicación de un importante meta-análisis sobre los efectos de los antidepresivos en personas sanas.

Los resultados, en el título de la entrada:

Los antidepresivos doblan los daños relacionados con el suicidio y la violencia en adultos sanos“. 

Efectos de los antidepresivos en personas sanas

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“Esta es la primera revisión sobre el efecto de los antidepresivos en adultos sanos, esto es, sin signos de trastorno mental. La revisión ha establecido quelos antidepresivos doblan la probabilidad de suicidio o actos de violencia en personas sin trastorno mental. El análisis, publicado por los investigadores del Nordic Cochrane Center en el Journal of the Royal Society of Medicine, demuestra el daño directo causado por los antidepresivos, incluido el suicidio; normalmente, estos efectos secundarios son atribuidos a la propia enfermedad o solo descritos en adolescentes y niños.”
El profesor de la Nordic Cochrane Centre, Peter Gøtzsche, ha dicho:
Mientras que parece por fin aceptado que los antidepresivos incrementan el riesgo de suicidio y violencia en niños  y adolescentes, la mayoría de las personas creen que estos fármacos no son peligrosos para los adultos. Esta es una idea errónea potencialmente letal

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https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20088752

http://psychiatryonline.org/pb/assets/raw/sitewide/practice_guidelines/guidelines/suicide.pdf

http://psychiatryonline.org/pb/assets/raw/sitewide/practice_guidelines/guidelines/suicide.pdf

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https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19252052

Incluso, era una prueba de que los fármacos estaban siendo efectivos, consiguiendo “activar” a los enfermos.

Pero, si se pudiera demostrar que estas conductas se producen también cuando sujetos sanos toman antidepresivos, podría concluirse que son los mismos fármacos los causantes de los suicidios y las conductas violentas.

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http://study329.org/wp-content/uploads/2015/04/Antidepressant-induced-Suicidality-Healy.pdf

El trabajo está inspirado en una investigación de David Healy, también relatada en su libro “Let them eat Prozac“:
En el año 2000, Healy publica un estudio llevado a cabo con 29 voluntarios sanos – todos sin historial de depresión u otras enfermedades mentales – y para su sorpresa, dos de ellos emprendieron prácticas suicidas. Uno de ellos iba ya camino a matarse, saltando delante de un tren o de un coche, cuando una llamada telefónica lo salvó. Ambos voluntarios permanecieron alterados los siguientes meses, auto-cuestionándose la estabilidad de sus personalidades”
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Los autores han seleccionado ensayos clínicos existentes en los últimos 50 años que comparaban los efectos de los antidepresivos (inhibidores de la recaptación de la serotonina e inhibidores de la recaptación de la norepinefrina) en adultos sanos comparado con el placebo; también se han utilizado informes clínicos solicitados a las agencias reguladoras.
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En la tabla 2 (arriba) puede verse cómo han definido los eventos adversos “suicidabilidad”, “violencia”, “episodios de activación”, “actos psicóticos” o “alteraciones emocionales”, siguiendo un protocolo de la FDA.
Cuando, los eventos adversos no quedaban bien explicados, los autores contactaron con los investigadores principales de los ensayos.
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Fueron seleccionados, en un primer filtro, 130 ensayos, 52 de los cuales eranensayos clínicos cruzados (two-period crossover trials): en estos experimentos, cada sujeto es su propio control; cada participante es aleatorizado a un grupo, se realiza la intervención, se deja pasar un periodo de lavado o blanqueo y se realiza la otra intervención. También se revisaron 28 estudios clínicos remitidos por las agencias reguladoras (ninguno publicado)
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Finalmente, tras seleccionar aquellos trabajos en los que había información sobre el tipo de daño que se estaba investigando, se incluyeron en el meta-análisis 11 ensayos clínicos procedentes de la búsqueda bibliográfica y 2 estudios clínicos remitidos por las agencias reguladoras.
Los antidepresivos utilizados en los trabajos seleccionados fueron: citalopram, escitalopram, fluoxetina, paroxetina, sertralina y venlafaxina; todos, vía oral. Los daños informados ocurrieron todos en la fase del ensayo clínico y no durante los periodos de retirada de los fármacos, tras finalizar el ensayo clínico. La mediana de edad de los participantes fue de 30 años; 40% eran mujeres. La mediana del año de publicación fue el 2008.
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Los resultados del meta-análisis dejan pocas dudas:
 
1- Tratar a personas sanas con antidepresivos, dobla sus probabilidades de tener comportamientos suicidas o violentos
 
2- Cada 16 personas sanas tratadas con antidepresivos, en 1 se producirá alguno de los daños investigados
Ocultación de casos
Estos datos, ya de por sí contundentes, podrían serlo más si los autores no hubieran tenido que descartar varios estudios con alta sospecha de que ha habido ocultación de información.
El primero de ellos, un estudio de Eli Lilly:
“Uno de los dos estudios de tipo “crossover” fue excluido porque no teníamos datos del primer periodo de forma aislada… A una mujer voluntaria sana se le proporcionó duloxetina, incrementando su dosis durante 16 días y haciendo una retirada rápida (en 4 días, según el protocolo del estudio) desde la dosis máxima de 400 mgs diarios; se suicidó a los 4 días de estar en la rama tratada con placebo. Los autores (algunos de ellos eran empleados de Eli Lilly o tenían acciones en la compañía) juzgaron el suicidio como “[…] sin relación con el tratamiento farmacológico del estudio”, aunque es bien sabido que el riesgo de suicidio aumenta cuando la prescripción de antidepresivos finaliza de forma abrupta.”
Como los autores del meta-análisis no encontraron más información sobre el suicidio y no entendían por qué se había afirmado que el suicidio no estaba relacionado con el antidepresivo, contactaron con Eli Lilly que se negó a dar explicaciones.
En otro de los estudios de Eli Lilly, una voluntaria sana de 19 años, que aceptó participar en un ensayo clínico con duloxetina con el objetivo de poder “tener algo de dinero para poder pagar su matrícula universitaria”, se ahorcó en un laboratorio de la empresa. Este suicido y al menos el de otros cuatro universitarios, nunca fueron publicados; al menos 2 de ellos, tampoco fueron informados a la FDA según ha reconocido Lilly; los demás, como relata Jeanne Lenzer, han permanecido en los archivos de la FDA protegidos por una cláusula de secreto comercial.
Un tercer estudio, donde se informaba de que un número no especificado de voluntarios sanos tuvieron que dejar la paroxetina debido a inquietud, temblor y otros eventos adversos, también fue descartado al no poder contactar con el autor principal, que no respondió a los correos y llamadas.
En definitiva, por primera vez, se ha demostrado claramente que los antidepresivos inducen ideas suicidas, suicidios o comportamiento violentos en adultos previamente sanos.
Fraude, negación y daño evitable
La asociación del tratamiento antidepresivo con comportamientos suicidas es algo que se conoció bien pronto tras la aprobación del primer IRSS a finales de los 80. Durante 15 años, la industria ocultó los datos cada vez más reveladores acerca de “comportamientos extremos” causados por los tratamientos con antidepresivos en los pacientes, incluyendo, además de ideación y comportamientos autolíticos, episodios de violencia y agresividad extrema que podían llevar al homicidio..

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Cuenta Peter Gøtzsche en su último libro, que en 1999 la FDA había recibido más de 2.000 casos de suicidios asociados a los nuevos antidepresivos. Hasta una cuarta parte de estos informes ya relacionaban los suicidios con la acatisia -o síndrome de piernas inquietas- un efecto secundario de los antidepresivos (también lo produce los antipsicóticos) que consiste en una forma, a veces severa, de agitación e inquietud que algunos pacientes describen como “necesidad de saltar fuera del cuerpo” y que puede inducir comportamientos incontrolables de violencia, agitación y disociación.

La acatisia había sido sistematicamente ignorada en los ensayos clínicos: sus síntomas eran ocultados bajo etiquetas como “nerviosismo”, “agitación” o “depresión agitada”. 

Peter Gøtzsche ha señalado 10 razones por las que el riesgo de suicidio causado por los antidepresivos ha sido sistemáticamente infra-estimado en los ensayos clínicos:

(1) fraude;

(2) los investigadores ocultaron los datos o ni siquiera investigaron posibles ideas suicidas;

(3) las ideas suicidas son codificadas como “otra cosa”, por ejemplo como “empeoramiento de la depresión”;

(4) reclutamiento solo de personas con muy bajo riesgo de suicidio;

(5) utilización concomitante de benzodiazepinas que pueden evitar algunos comportamientos extremos;

(6) periodos previos de run-in con el antidepresivo que se va a estudiar, descartando para el ensayo a los pacientes con mala tolerancia;

(7) retirada de tratamientos antidepresivos en los periodos de lavado antes del ensayo clínico, y asignación al grupo placebo de pacientes con síntomas de abstinencia que incluye la acatisia que predispone al suicidio (de esta manera las diferencias entre el grupo placebo y del fármaco ya no aparecerán estadísticamente significativas);

(8) no registro de los eventos ocurridos inmediatamente después de acabar el ensayo;

(9) no publicación de los ensayos con resultados negativos;

(10) monitorización rigurosa durante el ensayo, parando la medicación ante el mínimo riesgo y retirando al paciente del ensayo sin codificar adecuadamente el motivo de la retirada

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http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15718539

En una revisión  independiente del año 2005  publicada por el BMJ se encontró que el riesgo de intentar suicidarse era 2,4 veces mayor en los pacientes que tomaban antidepresivos IRSS que en el grupo placebo:

– Por cada 1000 pacientes tratados con antidepresivos durante un año, hubo 5,6 intentos de suicidio adicionales, es decir,

– Tratando a 180 pacientes durante un año, uno de ellos tendría ideas o comportamientos suicidas debido al fármaco.

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http://elpais.com/diario/2008/02/27/sociedad/1204066804_850215.html

 

Parece un alto riesgo para unos medicamentos que son inútiles en la mayoría de las situaciones en las que son prescritos

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Tras más de 15 años de negación sistemática de las evidencias por parte de las compañías y la propia FDA, gracias, entre otras cosas, al descubrimiento del fraude del Estudio 329, en el año 2005 la FDA informó a los médicos de que los antidepresivos incrementaban las ideas y los comportamientos suicidas en los niños y adolescentes, afectando hasta a 1 de cada 50 niños tratados.

En 2007, la FDA reconoció que los IRSS podían causar suicidios a cualquier edad y ordenó que la advertencia figurase en la ficha técnica de los antidepresivos.

Para poder explicar esta asociación la industria farmacéutica y sus portavoces de las asociaciones científicas y de la academia se inventaron “un cuento”: los pacientes depresivos se activarían al comenzar a tomar los “eficaces” antidepresivos, recuperando la suficiente energía como para poner en práctica la ideación suicida que la propia enfermedad habría generado.

Pero estas explicaciones son un puro mito.

Peter Gøtzsche escribe:

La enfermedad no es atenuada por el fármaco permitiendo la activación inicial; el tratamiento no necesita 2 semanas para comenzar a hacer efecto porque la recuperación se produce se tomen o no los medicamentos; y no es la enfermedad la que induce la ideación autolítica sino los propios fármacos

Sobreutilización de medicamentos peligrosos

Las hipótesis más plausibles son otras:

(1) los antidepresivos transforman el cerebro de los pacientes, cambian su personalidad, con efectos terapéuticos en algunas personas e indeseables en la mayoría;

(2) los antidepresivos inducen alteraciones psiquiátricas como manía y agitación que tienen alto riesgo de generar comportamientos suicidas, y

(3) tanto los antidepresivos, como su síndrome de abstinencia cuando se retiran bruscamente, producen con mucha frecuencia acatisia, un efecto secundario que aumenta el riesgo de suicidio.

Este meta-análisis implica nuevas evidencias de que los antidepresivos son medicamentos muy peligrosos y que deberían tomarse solo en caso de depresiones muy severas.

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https://www.aemps.gob.es/medicamentosUsoHumano/observatorio/docs/antidepresivos-2000-2013.pdf

La elevada e imprudente prescripción de estos fármacos (su utilización se ha triplicado en una década es España) por parte de psiquiatras y médicos de cabecera hace que esta información deba ser conocida por la ciudadanía, de manera que pueda tener el conocimiento necesario antes de comenzar a tomar estos peligrosos, adictivos y poco eficaces fármacos.

Autores: Marc Casañas y Abel Novoa 

FUENTE: http://www.nogracias.eu/2016/10/15/informacion-para-consumidores-no-tome-antidepresivos-si-puede-evitarlo/

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