La construcción del pánico: a propósito de las vacunas

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El debate social (por llamarlo de alguna manera) sobre las vacunas continua. En Galicia ha habido varios casos de meningitis B en las últimas semanas; sumados el caso de la difteria del niño de Olot, el irresponsable cambio de opinión del Ministerio de Sanidad en relación con la vacuna de la varicela o la exitosa campaña contra la vacuna del virus de papiloma liderada por el Profesor Carlos Álvarez-Dardet y la Asociación de Afectadas, se dibuja un escenario de máxima confusión (con políticos auto-rectificándose y expertos a favor y en contra batallando en los medios de comunicación).

Los debates, como siempre en este país, polarizados y encrespados. Los expertos que intentan aportar datos y defienden la necesidad de ser prudentes y evaluar con las mejores pruebas científicas estas intervenciones son acusados de anti-vacunas.

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Los expertos a favor de expandir al máximo el calendario vacunal aparecen públicamente como salvadores de vidas de niños.

La percepción de los riesgos por parte de la ciudadanía, sabemos desde hace tiempo, no es nada objetiva ya que está sometida al sesgo de disponibilidad. Es decir, al intentar estimar la frecuencia de un suceso adverso, la sociedad desprecia los datos objetivos y las inferencias estadísticas y se queda con la subjetiva impresión de la facilidad con la que acuden a su memoria casos sucedidos.

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La epidemia de gripe A pareció mortífera no por su mortalidad objetiva sino porque los medios de comunicación bombardeaban todos los días con los fallecimientos de cada jornada, con lo que el pánico estaba asegurado y la compra masiva de inútiles medicamentos por parte de los políticos, cantada.

En un experimento que relata el premio Nobel Kahneman en su ya reiteradamente recomendado libro “Pensar rápido, pensar despacio”, se pidió a una muestra amplia de ciudadanos que estimaran diferentes riegos. Estos son algunos de sus sorprendentes resultados:

– La enfermedad cerebro-vascular produce más del doble de muertes que todos los accidentes juntos, pero el 80% de los participantes juzgaron que las muertes por accidentes eran más probables

– Los tornados se consideraron causas de muerte más frecuentes que el asma, aunque el asma causa 20 veces más muertes

– Se juzgó la muerte por botulismo más frecuente que la causada por rayos, aunque ésta sea 52 veces más frecuente

– La muerte por accidente de tráfico fue considerada 300 veces más probable que la muerte por diabetes, aunque ésta sea cuatro veces más probable

Kahneman lo explica claro:

Las estimaciones de causa de muerte están distorsionadas por su cobertura mediática. La cobertura misma se haya sesgada hacia la novedad y el dramatismo. Los medios no solo modelan sino que son modelados por lo que interesa al público… Los sucesos poco habituales (como el botulismo) atraen una atención desproporcionada y, por eso, se perciben como más habituales de lo que realmente son

La estimación del riesgo, en relación con la salud, de la opinión pública está claramente determinado por el sesgo de disponibilidad: se sobre-estima el riesgo de lo que aparece en los medios de comunicación e infra-estima lo que es silenciado.

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Esta distorsión del juicio en relación con el riesgo hace que las reacciones emocionales en respuesta a casos desafortunados y desgraciados, amplificados por los medios de comunicación, sean muy frecuentes e incluso comprensibles en el ciudadano medio.

Se habla de la “cascada de disponibilidad” para definir aquella situación en la que se produce una cadena auto-sostenida de acontecimientos, que puede comenzar por reportajes en los medios sobre un suceso relativamente menor y llegar hasta el pánico colectivo y la intervención del gobierno a gran escala. El caso prototípico es la pandemia de la gripe A

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Este círculo es acelerado con frecuencia por lo que Sustein y Kuran llaman los “empresarios de la disponibilidad”, individuos, organizaciones y empresas que trabajan para generar un flujo continuo de noticias preocupantes en relación con un determinado asunto detrás de cuya solución existen enormes intereses económicos; saben que la respuesta de los políticos no estará guiada finalmente por la evaluación sosegada del riesgo o la ponderación ecuánime del costo oportunidad de una determinada intervención pública sino por la intensidad del sentimiento público (en la recomendación del Comité de Vacunas de la AEP se llega a decir irresponsablemente, en el caso de la vacuna contra el meningococo B, que “la prevención de muertes y secuelas permanentes por esta grave enfermedad justifica la recomendación de esta vacunación, independientemente de los estudios de coste-efectividad”)

La cascada de disponibilidad acaba re-definiendo las prioridades.

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A los políticos que toman decisiones guiadas por la intensidad del sentimiento público siempre se les ha llamado despectivamente “populistas”.

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http://vacunasaep.org/sites/vacunasaep.org/files/Comunicado-AEP-AEV-SEMPSPH-vac-meningo-B.pdf

 

A las asociaciones científicas que niegan la información pública sobre sus fuentes de financiación y aparecen como éticos salvadores de vidas de niños, mientras no demuestren fehacientemente su independencia económica de las empresas que comercializan los productos que defienden, “fuentes de dudosa credibilidad”.

Sobre la vacuna contra la meningitis B existe un posicionamiento en contra de SESPAS,  sociedad científica independiente y un ejemplo de transparencia

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En este complicado contexto, es siempre difícil intentar matizar. Nosotros lo hemos intentado en nuestro editorial, “Vacunas: no todas son iguales“. El Dr. Brian Martin lo resumía bien en este interesante artículo sobre los debates en salud pública:

Por varios motivos, el debate sobre vacunación ha sido prologando y extremadamente amargo. Debido a que la salud infantil está implicada, cada lado sostiene que el punto de vista del grupo opuesto daña a los niños. Además, hay otros elementos en juego: valores profundos y diferencias notables entre los derechos individuales (poder de decisión) y los beneficios del colectivo (inmunidad de masas)… ¿Cómo se debe caracterizar al debate sobre vacunación? En lo que concierne a la ciudadanía, hay poca deliberación. Los ciudadanos rara vez están involucrados en los procesos formales de formulación o de evaluación de políticas de vacunación“.

Existen muchos intereses detrás de la construcción del pánico a los que les viene muy bien que las decisiones no sean racionales sino emocionales.

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El Dr. Pablo Vaamonde, tiene un interesante blog, es médico de familia y nos ha remitido amablemente este texto aparecido en la prensa digital que responde parcialmente a la pregunta lanzada por Brian Martin:

“¿Qué puede hacerse para cambiar los debates hacia formas más participativas y respetuosas?”

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La polémica vacuna de la meningitis B

Pablo Vaamonde (Médico de familia. A Coruña)

La meningitis es una enfermedad infecciosa grave que, en algunos casos, puede llevar a la muerte. Todos los años hay algún caso letal. Puede ser provocada por virus o por bacterias que, a su vez, pueden ser de varias clases, siendo las más frecuentes las provocadas por los meningococos A, B y C. En el calendario infantil está incluida la vacuna contra el meningococo C, pero existe una tensa controversia por la inclusión de la vacuna contra la meningitis B, que actualmente sólo está autorizada para uso hospitalario.

En los últimos meses murieron tres personas en la comarca de A Coruña -en Oleiros y Arteixo -afectadas por meningitis B. Existe una preocupación ciudadana evidente, amplificada por los medios de comunicación y mal contrarrestada por las autoridades sanitarias. Aunque que este tipo de meningitis tiene una incidencia muy baja en España, muchos padres están preocupados y otros viajan a Portugal en busca de una vacuna, que no se administra en los Centros de Salud ni está disponible en las oficinas de Farmacia. ¿Hay razones para tanta alarma colectiva?

Los motivos para la preocupación siempre son razonables, sobre todo cuando hablamos de la salud de los niños. Pero en este caso hay una extraña confluencia del temor colectivo con el sensacionalismo de los medios y los intereses de la industria farmacéutica que, desde la sombra, alimenta la alarma social y promueve la demanda de una solución (la vacuna) que, por lo que se sabe hasta el momento, no es la panacea absoluta a este problema, tal como quieren hacer ver.

Porque la realidad es que la eficacia clínica de esta vacuna no se evaluó por medio de ensayos clínicos (como es de rigor) sino que fue deducida por medio de estudios de inmunogenicidad. Un organismo independende y riguroso como la SESPAS (Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria) elaboró un informe en el que afirma que los ensayos clínicos de seroconversión no dieron resultados suficientes, porque con una incidencia tan baja de enfermedad, parece imposible evaluar la eficacia con los ensayos clínicos habituales. Por lo tanto, la introducción de esta vacuna en el mercado parece basarse en las buenas intenciones a la espera de estudios de fase IV (post-comercialización).

La vacuna “experimental” Bexsero, fabricada por el poderoso laboratorio Novartis, si llega a aplicarse masivamente a nuestros niños, sería la primera vacuna que se comercializa sin disponer de datos de eficacia clínica, con la incertidumbre de que pueda realmente interrumpir la circulación de las bacterias y mantener la inmunidad de grupo. Nuestros niños podrían servir de “cobayas” al laboratorio, que obtendría una información muy importante sobre la eficacia y la seguridad de este producto después de la aplicación masiva en la población infantil. Nadie puede asegurar que no se van a provocar daños y perjuicios con esta práctica, pues el perfil de seguridad de la vacuna está por comprobar.

ES muy posible que a AEMPS (Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios) se haya precipitado dando vía libre a una vacuna con una efectividad poco evaluada y también es posible que las asociaciones profesionales que defienden su uso se equivoquen en su análisis, pues siempre es preciso estar seguro de que la vacuna es realmente eficaz y efectiva, cosa dudosa con la información actual. Se da el caso de que algunas de las sociedades profesionales que apoyan abiertamente la inclusión de esta vacuna en el calendario infantil tienen, en mayor o menor medida, conflictos de interés y vínculos estrechos con la industria farmacéutica .

Con los datos disponibles en la actualidad, procedentes de fuentes no contaminadas, podemos concluir que la meningitis B (aunque sea una enfermedad grave) tiene una baja incidencia y que esta vacuna carece de datos suficientes que avalen su eficacia y seguridad. También puede ocurrir, en caso de que se aplicase masivamente, que nuestros niños sean utilizados para “experimentar” con la vacuna y obtener datos sobre la misma aún desconocidos.

Hay que defender y apoyar las vacunas “de siempre”, que han evitado tantas enfermedades y salvado tantas vidas. Sólo pretendemos señalar las zonas de sombra existentes en la introducción de nuevas vacunas en el calendario. Porque hay empresas con fuertes intereses económicos, cómplices debidamente remunerados y una Administración errática, que no es capaz de defender el bien común frente a las presiones de los poderosos lobbies patrocinados por Farmaindustria.

http://pablovaamonde.blogspot.com.es/

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Fuente: http://www.nogracias.eu/2015/06/15/la-construccion-del-panico-a-proposito-de-las-vacunas/

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