Los ‘antiácidos’ más utilizados aceleran el envejecimiento de los vasos sanguíneos

Los 'antiácidos' más utilizados aceleran el envejecimiento de los vasos sanguíneos

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son una familia de fármacos comúnmente utilizados para tratar la acidez estomacal, la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y las úlceras estomacales, así como para evitar los daños que, a nivel del estómago, provocan los antiinflamatorios no esteroideos -o AINE, como la aspirina-. De hecho, su uso es tan común que uno de estos inhibidores, el ‘omeprazol’, se corresponde con el fármaco más prescrito en nuestro país. Sin embargo, numerosos estudios publicados en los últimos años han alertado que estos inhibidores también tienen efectos secundarios muy graves.

No en vano, y cuando menos en el tratamiento del ERGE, su uso a largo plazo se asocia con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, daños renales y demencia. Y es que como muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Instituto Metodista de Investigación de Houston (EU), estos IBP provocan un envejecimiento acelerado de las células de los vasos sanguíneos.

Como explica John P. Cooke, director de esta investigación publicada en la revista Circulation Research, «la exposición a largo plazo a los IBP acelera el proceso de envejecimiento natural de las células endoteliales que forman la cara interna de los vasos sanguíneos de los seres humanos. Cuando un individuo está sano, las células endoteliales crean una capa parecida al ‘teflón’ que previene que la sangre se pegue. Sin embargo, en las personas mayores o enfermas, este endotelio se parece más al ‘velcro’, con componentes de la sangre pegadas a los vasos formando trombos».

Arterias y venas ‘más viejas’

Concretamente, los resultados del estudio muestran que el uso a largo plazo de estos IBP daña la producción de ácidos por los lisosomas de las células de las paredes de los vasos sanguíneos. Debe recordarse que los lisosomas son los orgánulos encargados de eliminar los residuos de las células, por lo que al no producir suficientes ácidos para destruir los deshechos, la ‘basura’ se acumula en el interior de la célula y esta envejece de manera rápida.

Como indica John Cooke, “los lisosomas son como los cubos de basura de las células. Y estos lisosomas necesitan generar ácido para poder eliminar los deshechos celulares. El problema es que cuando estos deshechos se acumulan, la célula envejece más rápidamente”.

Entonces, ¿debe evitarse el uso de estos IBP? No, pues son seguros a corto plazo. Pero como advierten los investigadores, «no están indicados para su uso prolongado». Un aspecto a tener en cuenta más aún en aquellos países en los que, como Estados Unidos, la dispensación de estos fármacos no requiere de receta médica.

Alternativas terapéuticas

Como apunta el director del estudio, “dado que sabemos que los BPI están siendo utilizados por millones de personas para indicaciones y duraciones para las que nunca han sido estudiadas ni aprobadas, quizás ha llegado el momento en el que las compañías farmacéuticas y las agencias regulatorias deban revisar la especificidad y seguridad de estos fármacos. Además, y aunque en verdad nunca hayan sido indicados para ello, los médicos deberían considerar el uso de los IBP solo para su a corto plazo en el caso del ERGE”.

En consecuencia, y por lo que respecta al tratamiento del ERGE, ¿cuáles serían las alternativas a estos IBP? Pues según los investigadores, el abordaje a largo plazo de este reflujo debería contemplar la adopción de estilos de vida más saludables y, en los casos más graves, la cirugía.
Todo ello sin olvidar, concluye John Cooke, «que contrariamente a como sucede como los IBP, existe otro tipo de antiácidos conocidos como ‘antagonistas H2’ que no producen este efecto secundario».

Fuente: abc.es

 

 

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