Más pruebas de los efectos adversos de los antidepresivos y las razones por las que se ha tardado tanto en ser confirmados // Joanna Moncrieff

Texto originariamente publicado en Mad In America (1 de febrero de 2016)

 

Cuando la idea de que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (antidepresivos ISRS) podían provocar en la gente ideas suicidas comenzó a ser debatida por personas como David Healy, tengo que reconocer que yo era escéptica. No pensaba que estos fármacos tuvieran algún efecto en absoluto y era incapaz de entender cómo una sustancia química podía producir un pensamiento concreto. Sin embargo, desde entonces las pruebas se han ido acumulando y además resulta claro que los pensamientos y comportamientos suicidas habitualmente se dan en el contexto de un estado de intensa tensión y agitación que los fármacos parecen inducir en algunas personas, especialmente en las más jóvenes. Parece que este estado puede resultar tan perturbador como para hacer que las personas de forma impulsiva se puedan dañar a sí mismas y hay algunas pruebas que sugieren que pueden inducir también conductas agresivas.

 

Como consecuencia de que estos efectos no aparecieran en los ensayos controlados y aleatorizados (ECA) fueron descartados y se hicieron pocos esfuerzos para estudiarlos de forma adecuada. Posteriormente algunos meta-análisis extensos que combinan resultados de distintos ensayos comenzaron a encontrar una asociación entre el uso de los antidepresivos modernos y los pensamientos y actos suicidas, especialmente en niños.

 

El último gran meta-análisis realizado por un grupo de investigadores del Centro Nórdico Cochrane de Dinamarca confirma la asociación entre las tendencias suicidas y el uso de ISRS en niños y también encuentra pruebas de una asociación con la agresividad en este grupo de edad. Este es el primer meta-análisis que informa de una asociación entre el uso de ISRS y agresividad, confirmando la otra prueba reseñada por David Healy y sus colegas en 2006.

 

En mi comentario sobre el estudio destaco que el análisis también señala la razón de que estos hallazgos hayan tardado tanto tiempo en confirmarse. Los análisis usaron los datos recogidos por informes de los estudios clínicos (Clinical Study Reports) redactados por compañías farmacéuticas que tenían como objetivo la aprobación reguladora. Al observar los apéndices de estos informes se desvelan muchas incidencias de conductas suicidas que no fueron registrados como sucesos adversos en el apartado de resultados en los informes, y de los que posiblemente no se informó en los artículos publicados.

 

Me han preguntado si creo que esto prueba una conspiración de las compañías farmacéuticas para ocultar pruebas sobre los peligros de sus productos. Podría ser, pero también es la evidencia de un fallo más estructural. La recomendación de psiquiatras destacados para seguir prescribiendo y no prestar mucha atención a la información. Con escasas excepciones los investigadores en psicofarmacología no han mostrado interés en estudiar la forma en que estos fármacos alteran las funciones mentales y las emociones normales. Por lo tanto, sabemos muy poco sobre el estado de agitación que los ISRS pueden inducir, con qué frecuencia ocurren, en qué circunstancias y qué clase de pensamientos y conductas pueden inducir.

 

¿A qué se debe la resistencia a investigar este asunto correctamente? Por supuesto, los conflictos de interés financieros son una respuesta. Otros factores pueden incluir la inseguridad profesional de los psiquiatras y la necesidad percibida de los médicos de tener algo que ofrecer a las personas que hacen cola cada día con la esperanza de un remedio para su sufrimiento. Espero que la publicidad que ha recibido este último estudio estimulará a la comunidad de investigadores a actuar y hará que los médicos piensen de forma más cuidadosa sobre cómo usar el talonario de recetas.

 

 

Fuente: http://madinamerica-hispanohablante.org/mas-pruebas-de-los-efectos-adversos-de-los-antidepresivos-y-las-razones-por-las-que-se-ha-tardado-tanto-en-ser-confirmados-joanna-moncrieff/

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1 Comentario

  1. Dr Ruben Ariño

    LA preocupacion por las consecuencias no deseadas de los anridepresivos forma parte del desconocimiento medico acerca de los alcances de la psicoterapia.
    En principio se debe diferenciar estados depresivos y distimia o como se se denominaba antiguamente melancolia o cuadros psicoticos.
    Los estados psicoticos deben ser tratados con medicacion mediante largos plazos y acompañar esta con psicoterapia.
    Los estados depresivos o de tristeza y desgano deben ser tratados fundamentalmente con psicoterapia y la mediciacion de manera muy controlada de manera temporaria hasta que avance la psicoterapia.
    La psicoterapia es el intrumento adecuado para el tratamiento de las situaciones depresivas.
    La no indicacion por parte de los medicos de psicoterapia demuestra la falta de informacion acerca de los beneficios de esta practica para los paciente depresivos.

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