Laporte: «No hice una proclama antivacunas»

El Profesor de farmacología ha generado revuelo por una intervención en el Congreso en que criticó duramente la gestión de la vacunación, a Pfizer, la EMA y la agencia española de medicamentos

Joan-Ramon Laporte inició la farmacovigilancia en España. Este profesor emérito de farmacología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) intervino el lunes en el Congreso de los Diputados, como uno de los expertos invitados a una comisión de investigación de la vacunación de la covid. Fue muy crítico y algunos lo han considerado el nuevo apóstol de los antivacunas.

Laporte organizó hace casi medio siglo el sistema español de farmacovigilancia, que funcionó hasta la creación de la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS), organismo del que ha formado parte y aún asesora. Lo mismo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hoy, a los 74 años, sigue trabajando como consultor y asesor de diversas agencias, como la francesa.

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Joan-Ramon Laporte lleva toda su vida dedicado a la farmacovigilancia, en la imagen, hace unos años  Xavier Cervera

A quienes conocen su trayectoria, su intervención en la comisión del Congreso no depara sorpresas: Laporte nunca ha tenido pelos en la lengua, ha sido muy claro y contundente, para criticar «el mercantilismo» de la industria farmacéutica, sus triquiñuelas para lograr la aprobación y la máxima venta de medicamentos. 

Enfrente de esto, precisamente, está la farmacovigilancia, para hacer un seguimiento de los ensayos, de los fármacos que se aprueban, de que aporten mejoras, que se haga un buen

En el Congreso, Laporte criticó duramente y a partir de datos a la industria, personalizada en la vacuna contra la covid de Pfizer, el principal productor, así como a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y hasta a la AEMPS. También cuestionó la gestión de la vacunación.

Dijo que es habitual que, en los ensayos, las farmacéuticas hagan «fraude» y sean «tendenciosas» en la presentación de los resultados o en la catalogación de efectos adversos, para así lograr que las agencias reguladoras les aprueben sus fármacos. Que hay que ser conscientes de que los ensayos pueden ser limitados, por cuestiones de presupuesto, de tiempo… y que «más que evidencias, aportan indicios». Por lo que, hay que exigir a los laboratorios los datos completos de los ensayos, estudiarlos y, cuando se aprueba un fármaco, hacer farmacovigilancia, un seguimiento con datos reales en pacientes, no la compañía, sino organismos independientes.

Ensayos engañosos

Apuntó que en el caso de las vacunas de la covid en los ensayos no se vio que evitaran la mortalidad, aparte que apenas incluyeron a población de más edad, en teoría la más vulnerable. También tildó la campaña de vacunación como un «experimento masivo y global», explicó que se han notificado miles de efectos adversos de las vacunas, dado que se han inyectado millones de dosis, que las vacunas pierden eficacia, que no evitan la transmisión del virus.

Todos estos aspectos han sido recibidos por los antivacunas como argumentos que sostienen su rechazo de las inyecciones y Laporte ha sido calificado por ello, desde otros sectores, como otro antivacunas o como alguien con ansias de protagonismo.  En Twitter se ha dicho que YouTube ha censurado un vídeo de su comparecencia, debates en los que el profesor no ha entrado.

La farmacovigilancia ha de ser muy potente ante este experimento global,  hay que vigilar los efectos, ser transparentes»

Joan -Ramon LaporteFarmacólogo

«No hice una proclama antivacunas», ha puntualizado Laporte a La Vanguardia. «Solo dije que la farmacovigilancia ha de ser muy potente ante este experimento global, que hay que vigilar los efectos, ser transparentes», dice. Lo de que la vacunación es un experimento lo dice porque no tiene precedentes algo tan masivo. Igual que avisa que nunca antes se había usado para vacunas la tecnología de ARNm, por lo que ve obligado hacer un seguimiento, no dar por sentado nada.

«Yo ya dije hace más de un año que vacunar era como tirarse a una piscina que no sabes cuánta agua tiene, pero que debíamos tirarnos. Yo era partidario de tirarme y ahora lo seguiría siendo, pero eso no quiere decir que renuncie al conocimiento», explica.

La AEMPS y la EMA no hacen estudios de seguimiento

¿Es Laporte contrario a las vacunas? No. Lo suyo es el conocimiento crítico. «No estoy en contra de las vacunas -aclara- pero tenemos vacíos de conocimiento y hay que hacer farmacovigilancia. En Estados Unidos hay miles de notificaciones en su registro de efectos adversos, nadie se extraña, se han hecho estudios de los datos…»

En el Congreso, Laporte criticó a la AEMPS y la EMA porque considera que no hacen este trabajo, que no se hacen análisis de los datos de vacunación. O si se hacen, no se dan a conocer. Cree que no se genera suficiente conocimiento desde el sistema sanitario público y que el seguimiento de las vacunas no debe dejarse solo en manos de las compañías.Lee también

La agencia española porque lo deja en manos de la europea y de esta Laporte dice que «ha reaccionado tarde y de manera paquidérmica», por ejemplo, ante la alerta que la vacuna de AstraZeneca aumentaba el riesgo de trombos. O ante que las de  ARNm aumentaban el riesgo de miocarditis entre los jóvenes. Considera que la EMA «está más concebida para proteger a las compañías que a los ciudadanos».

Y asegura que, dado el debate antivacunas, el miedo, genera más desconfianza no mantener debates abiertos. «Si le dijeras a la gente, nos la estamos jugando porque esto no se ha hecho antes, creo que lo entendería», declara. Pero piensa que se imponen las políticas sin dar explicaciones.

La tercera dosis para todos, algo cuestionable

Laporte discrepa de la política de vacunación: «Hay quien dice ‘no queremos vacunas’. Otros, como yo, pensamos que hay que vacunar, pero empezando por los grupos poblacionales con mayor riesgo (personas de más edad, inmunodeprimidos…) y, a partir de aquí, podríamos decir lo que la OMS, que lo importante es que todos los seres humanos lleven una dosis y si puede ser dos. Las terceras para todos no vemos claro que sean necesarias».

Entonces, ¿hay sobrevacunación? Cree que sí. «La vacunación era un instrumento contra la epidemia. Primero no había  suficientes vacunas, ahora quizás nos pasamos», dice Laporte. Cree que habría que estudiar grupo por grupo poblacional la necesidad de qué vacunas y cuántas dosis. Que faltan análisis,  por ejemplo, sobre la población más joven, los diabéticos, cómo han funcionado las inyecciones en los inmunodeprimidos… Pero los estudios llevan tiempo. Y para los políticos, la estrategia global es más cómoda.Lee también

Laporte afirma que, como mínimo, no se explicó bien por qué se decidió poner la tercera dosis a todos los mayores de 18 años. 

En la misma línea van sus críticas al pasaporte vacunal para acceder a diversos negocios o actividades, cuando se sabía que no garantizaba que esa persona no transmitiera la enfermedad. O critica los bandazos en la política vacunal, como que se dijera que si has pasado la covid te puedes poner la tercera dosis en un mes, pese a que pasar la infección ya deja inmunidad para cierto tiempo (ahora se ha ampliado el plazo).

El profesor denuncia que aprovechando, por ejemplo, la oleada  de vacunación, en Catalunya se haya incluido en el calendario vacunal infantil la inyección contra la meningits B, muy cuestionada en diversos ámbitos científicos.

La intervención de Laporte en el Congreso, sacada del contexto del científico que va a exponer su conocimiento, se la apropian los antivacunas en los aspectos que les interesan, aunque no en todos. Se ha prestado también menos oídos a otros puntos que mencionó, como que considera que hay una sobremedicación de un elevado porcentaje de personas de la tercera edad, como las que viven en residencias.

FUENTE: https://www.lavanguardia.com/vida/20220209/8045815/laporte-critico-vacunas-antivacunas.html

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