En Latinoamérica, la región más desigual del mundo, se multiplican las aprobaciones de vacunas contra la COVID-19

Matías A. Loewy

15 de febrero de 2022

BUENOS AIRES, ARG. Latinoamérica es la región del mundo con más vacunas autorizadas por país, aunque no existe una relación lineal entra la cantidad de registros y los niveles de cobertura en la población. La información surge de un análisis de Medscape en español de las bases de datos de COVID-19 Vaccine Tracker y Our World in Data y según expertos consultados, es un reflejo de las dificultades de la región para garantizar la provisión de suficientes vacunas cuando los países centrales acapararon la producción de las primeras que salieron al mercado y los retrasos en las entregas de las dosis comprometidas por el mecanismo COVAX.

Al 2 de febrero Latinoamérica, definida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como integrante de «la región más desigual», tenía en promedio 5,4 vacunas aprobadas por país frente a 5,0 de Asia, 4,7 de Europa, 3,8 de África y 2,3 de Oceanía.[1] Estados Unidos, tiene solo 3 por caso. Pero además un tercio de los países de la región tiene 7 o más vacunas aprobadas, cuando esa proporción es de 22% en Asia y de apenas 5% en Europa.

México lidera el ranking en Latinoamérica con 10 registros y ocupa el cuarto lugar en el mundo, solo detrás de Filipinas, Indonesia e Irán, que tienen 11. La primera vacuna que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) autorizó para uso de emergencia fue la de Pfizer/BioNTech el 12 de diciembre de 2020, siendo el cuarto país en el mundo en darle la luz verde. Desde entonces el organismo también autorizó los biológicos de University of Oxford/AstraZeneca (ChAdOx1/Covishield), Gamaleya Research Institute (Sputnik V), Sinovac (CoronaVac), CanSino (Convidencia), Bharat Biotech (Covaxin), Janssen-Cilag/Johnson & Johnson (AD26.COV2.S), Moderna (Spikevax), Sinopharm (BBIBP-CorV) y más recientemente, del  Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (Abdala).

Sin embargo, cuando se analiza el porcentaje de población que completó el esquema primario de vacunación, México desciende al puesto 11 en la región, con 59,8%.

Dr. Alejandro Macías Hernández

«El gobierno salió a comprar todo tipo de vacunas para asegurar el abasto. Pero eso ha dado dificultades logísticas para su aplicación y se han tenido que combinar de muchas maneras», comentó a Medscape en español el Dr. Alejandro Macías Hernández, infectólogo y catedrático a cargo del Área de Microbiología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Guanajuato, en León, México.

Ante la pregunta sobre si las propuestas de combinación están razonablemente fundadas, el Dr. Macías observó que realmente no hubo muchas evidencias basadas en estudios en la literatura. «Las principales combinaciones aceptadas en la literatura eran para las vacunas de Pfizer/BioNTech, Moderna y University of Oxford/AstraZeneca. Las otras combinaciones se pudieron hacer más bien en función de ‘evidencias del mundo real'».

La primera en ser autorizada en ese país también fue la de Pfizer/BioNTech, el 22 de diciembre de 2020, aunque recién se empezó a aplicar (fuera de ensayos clínicos) en septiembre de 2021. La segunda fue Sputnik V, que se aprobó el 23 de diciembre de 2020 y se transformó en el pilar de la campaña de vacunación durante la primera mitad de 2021. Y luego las siguieron en orden cronológico las fabricadas por University of Oxford/AstraZeneca, Serum Institute de India (Covishield), SinopharmCanSinoModerna y Gamaleya Research Institute (Sputnik Light). (Por error, COVID-19 Vaccine Tracker también incluye a CoronaVac)

Forzados a explorar distintas alternativas

De nuevo no se verifica una relación directa entre el número de autorizaciones y la proporción de la población que completó el esquema primario. Argentina ocupa el cuarto lugar en la región, con 77,8%, detrás de Chile, Cuba y Uruguay, que tienen, 6, 4 y 3 vacunas licenciadas, respectivamente. En tanto, Nicaragua ocupa el puesto 13, con poco más de la mitad de la población completamente cubierta.

Dra. Analía Urueña

«Los países que registraron pocas vacunas son los que tenían asegurada una provisión muy importante de los primeros viales que se aprobaron, especialmente, los de ARN mensajero y luego el de University of Oxford/AstraZeneca. En cambio, Argentina y otros países tuvieron que aprovisionarse de otras vacunas y explorar diferentes alternativas», comentó a Medscape en español la Dra. Analía Urueña, infectóloga, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles de la Universidad ISALUD, en Buenos Aires, y una de las coordinadoras de la iniciativa Confianza en las Vacunas Latinoamérica.

En abril de 2021, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) criticó el «escandaloso desequilibrio» en la distribución de las vacunas y denunció que 87% de 700 millones de dosis aplicadas se habían concentrado en países desarrollados y solo 0,2% había ido a países en vías de desarrollo. El retraso en los envíos de vacunas del Serum Institute desde India, debido a la explosión en ese país de contagios por la variante delta, también afectó la distribución en la región de las dosis comprometidas por el mecanismo COVAX.

¿La multiplicidad de opciones puede haber tenido un efecto «paralizante», como describen los especialistas en mercadotecnia o pudieron trasmitir la impresión de que había vacunas mejores o más seguras que otras, socavando la confianza global en esa intervención de salud pública? La Dra. Urueña no lo cree, porque salvo excepciones puntuales, la gente se vacunó con el producto que estuviera disponible según los lineamientos de cada jurisdicción y no hizo un ejercicio activo de selección, como podría ser el caso de Estados Unidos.

Guadalupe Nogués, Ph. D.

La bióloga Guadalupe Nogués, Ph. D., líder de un estudio sobre confianza en las vacunas en Argentina de la Fundación Bunge y Born, cuyos datos de 2021 se presentaron días atrás, señaló a Medscape en español que ignora si existe algún tipo de correlación entre cantidad de vacunas aprobadas y confianza de la población, aunque destacó que la aceptación de las fórmulas contra la COVID-19 ha mostrado ser muy alta.

«Las estrategias de vacunación fueron dinámicas y empezaron a generar cierta evidencia de que la intercambiabilidad de vacunas no solo era posible, sino también deseable, porque impresionaba ser superadora (en términos de respuesta inmune). Y eso también contribuyó a generar confianza respecto a que no es necesario atarse a un esquema primario con una única vacuna», puntualizó la Dra. Urueña.

La situación ha sido similar para Argentina, el segundo en la lista latinoamericana junto a Nicaragua, con 8 vacunas aprobadas para uso de emergencia y un impulsor por necesidad de distintos esquemas heterólogos para agilizar las coberturas,

La primera en ser autorizada en ese país también fue la de Pfizer/BioNTech, el 22 de diciembre de 2020, aunque recién se empezó a aplicar (fuera de ensayos clínicos) en septiembre de 2021. La segunda fue Sputnik V, que se aprobó el 23 de diciembre de 2020 y se transformó en el pilar de la campaña de vacunación durante la primera mitad de 2021. Y luego las siguieron en orden cronológico las fabricadas por University of Oxford/AstraZeneca, Serum Institute de India (Covishield), SinopharmCanSinoModerna y Gamaleya Research Institute (Sputnik Light). (Por error, COVID-19 Vaccine Tracker también incluye a CoronaVac)

Forzados a explorar distintas alternativas

De nuevo no se verifica una relación directa entre el número de autorizaciones y la proporción de la población que completó el esquema primario. Argentina ocupa el cuarto lugar en la región, con 77,8%, detrás de Chile, Cuba y Uruguay, que tienen, 6, 4 y 3 vacunas licenciadas, respectivamente. En tanto, Nicaragua ocupa el puesto 13, con poco más de la mitad de la población completamente cubierta.

Dra. Analía Urueña

«Los países que registraron pocas vacunas son los que tenían asegurada una provisión muy importante de los primeros viales que se aprobaron, especialmente, los de ARN mensajero y luego el de University of Oxford/AstraZeneca. En cambio, Argentina y otros países tuvieron que aprovisionarse de otras vacunas y explorar diferentes alternativas», comentó a Medscape en español la Dra. Analía Urueña, infectóloga, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles de la Universidad ISALUD, en Buenos Aires, y una de las coordinadoras de la iniciativa Confianza en las Vacunas Latinoamérica.

En abril de 2021, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) criticó el «escandaloso desequilibrio» en la distribución de las vacunas y denunció que 87% de 700 millones de dosis aplicadas se habían concentrado en países desarrollados y solo 0,2% había ido a países en vías de desarrollo. El retraso en los envíos de vacunas del Serum Institute desde India, debido a la explosión en ese país de contagios por la variante delta, también afectó la distribución en la región de las dosis comprometidas por el mecanismo COVAX.

¿La multiplicidad de opciones puede haber tenido un efecto «paralizante», como describen los especialistas en mercadotecnia o pudieron trasmitir la impresión de que había vacunas mejores o más seguras que otras, socavando la confianza global en esa intervención de salud pública? La Dra. Urueña no lo cree, porque salvo excepciones puntuales, la gente se vacunó con el producto que estuviera disponible según los lineamientos de cada jurisdicción y no hizo un ejercicio activo de selección, como podría ser el caso de Estados Unidos.

Guadalupe Nogués, Ph. D.

La bióloga Guadalupe Nogués, Ph. D., líder de un estudio sobre confianza en las vacunas en Argentina de la Fundación Bunge y Born, cuyos datos de 2021 se presentaron días atrás, señaló a Medscape en español que ignora si existe algún tipo de correlación entre cantidad de vacunas aprobadas y confianza de la población, aunque destacó que la aceptación de las fórmulas contra la COVID-19 ha mostrado ser muy alta.

«Las estrategias de vacunación fueron dinámicas y empezaron a generar cierta evidencia de que la intercambiabilidad de vacunas no solo era posible, sino también deseable, porque impresionaba ser superadora (en términos de respuesta inmune). Y eso también contribuyó a generar confianza respecto a que no es necesario atarse a un esquema primario con una única vacuna», puntualizó la Dra. Urueña.

Otros países de la región con cantidad de registros de vacunas por encima del promedio son: Brasil (7), Paraguay (7), Venezuela (7), Chile (6) y Bolivia (6).

El «fracaso» de COVAX y razones de mercado

Dra. Sonia Arza Fernández

«La seguridad puesta en un solo mecanismo de compra, COVAX, que resultó ser un fracaso, generó inicialmente la dificultad, así como la falta de previsión de las autoridades respecto del retraso en las entregas, que impidió buscar alternativas de compras en bloque con otros países», interpretó en diálogo con Medscape en español la Dra. Sonia Arza Fernández, infectóloga pediatra especializada en salud pública y epidemiología, jefa del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, en Asunción, Paraguay.

«Así que viéndonos en medio de olas de fallecimiento, vacunamos con donaciones en su mayor parte, lo que ameritó el registro de diferentes vacunas. Y aún hoy seguimos rezagados en coberturas de vacunación y las compras por el mecanismo COVAX siguen sin llegar como necesitaría el país», agregó la especialista. Paraguay tiene 43,6% de la población con esquema primario completo, una de las coberturas más bajas de la región, solo por encima de Guatemala, según Our World in Data.

Ante la consulta de Medscape en español durante la rueda semanal de prensa de la OPS, el subdirector del organismo, Dr. Jarbas Barbosa, consideró que la mayor cantidad de licencias en Latinoamérica respecto de otras regiones refleja la falta de disponibilidad de algunas vacunas al principio de la pandemia.

«Tuvimos algunos productores que por razones de mercado buscaron mercados más fuertes que estaban ya listos para comprar sus vacunas. En esa situación, muchos otros productores buscaron países de Latinoamérica para presentar sus productos y recibir la correspondiente licencia», señaló el especialista.

Los ejemplos más notables de esa situación son las vacunas de Rusia y de China. Sputnik V ha sido registrada a la fecha en dos tercios de los países de Latinoamérica y solo en un puñado de Europa (sobre todo Oriental): Albania, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Hungría, Macedonia del Norte, Montenegro, San Marino, Serbia y Turquía, además de la Federación Rusa.

En tanto, salvo excepciones como Honduras y Costa Rica, prácticamente todos los países de la región autorizaron las vacunas desarrolladas por farmacéuticas chinas (Sinovac [ CoronaVac] o Sinopharm [Covilo o BBIBP-CorV]), mientras que la penetración de ambas en Europa es tan restringida como la de Sputnik V.

Pero la diversidad también tiene sus ventajas, reconoció el Dr. Barbosa. «Cuando un país tiene más vacunas disponibles, tiene una mayor oportunidad de manejar los esquemas de vacunación combinando la vacunación primaria con una vacuna y la tercera dosis o refuerzo con otra, algo que ha sido demostrado por estudios importantes», finalizó.

Este martes 15, con el envío a Ecuador de un lote de 1,5 millones de dosis de vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna donadas por España, COVAX completó la entrega de 100 millones de dosis en Latinoamérica y el Caribe, informó la OPS, que volvió a señalar que la cobertura sigue siendo desigual en toda la región.

El Dr. Macías, las doctoras Urueña y Arza Fernández, y la bióloga Nogués han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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