Nuevas definiciones médicas o modificaciones a las existentes aumentan el número de pacientes – un mercado lucrativo para los productores de medicamentos 

Investigaciones

J. Fauber y k Fiore
Journal Sentinel, 21 de mayo de 2016
http://www.jsonline.com/watchdog/watchdogreports/new-and-expanded-medical-definitions-create-more-patients–and-a-lucrative-market-for-drug-firms–379981751.html
Traducido por Salud y Fármacos

¿Conoce a alguien que grita y golpea el volante cuando se queda estancado en tráfico?

Podría ser uno de los 16 millones de estadounidenses que dicen que sufren de “trastorno explosivo intermitente”.

¿Se puede acabar una caja de galletas mientras ve su programa favorito de televisión?

Podría ser una señal de “trastorno de la ingesta por atracones,” dicen que aflige a 7 millones de estadounidenses

Se dice que 14 millones de hombres tienen niveles clínicamente bajos de testosterona, que 9 millones de mujeres sufren de bajo deseo sexual, y decenas de millones más tienen vejigas hiperactivas o niveles de azúcar en sangre un poco demasiado altos. Ese nivel de azúcar en sangre solía considerarse normal. Ahora lo convierte en candidato para tratamiento con medicamentos caros.

Hace tan sólo 20 años, ninguno de estos problemas formaba parte de la medicina convencional. Pero gracias a las nuevas definiciones o a que se utilizan umbrales más bajos, de un día para el otro, millones adicionales de personas cumplen el criterio de sufrir trastornos tratables.

Muchos médicos e investigadores independientes son escépticos, dicen que los grupos de médicos que reciben fondos de la industria farmacéutica han generado estos problemas: los investigadores que quieren avanzar sus carreras y las compañías farmacéuticas que desean ampliar el mercado de los productos nuevos y costosos.

Además de eso, según una investigación del periódico de Milwaukee Journal Sentinel / MedPage Today, los medicamentos que se venden para tratar estos problemas recién definidos – y que no ponen en peligro la vida – a menudo conllevan riesgos graves para la salud.

Un examen de ocho problemas nuevos frecuentes indica que todos los cambios fueron en la misma dirección – hacia la ampliación del número de personas que podrían ser tratados con medicamentos de alto costo.

La pre-diabetes. En los últimos 13 años, la Asociación Americana de la Diabetes ha bajado el umbral de los niveles de azúcar en la sangre que se utilizan para definir la “pre-diabetes” dos veces, en 2003 y nuevamente en 2010. Médicos sin vínculos con la industria farmacéutica, incluyendo los que han investigado estos temas, dicen que la prediabetes es una etiqueta innecesaria que puede llevar a sobre medicar a pacientes con medicamentos, exponiéndolos a riesgos sin que haya prueba de que se van a beneficiar.

De hecho, un importante estudio publicado en 2002 demostró que una combinación de dieta y ejercicio reduce las probabilidades de que la prediabetes se convierta en diabetes en un 58%, mientras que el uso de la metformina sólo la redujo en un 31%.

Sin embargo, los dos ajustes a la definición de pre-diabetes duplicaron por cinco el número de personas que dicen tener este problema, de 17 a 87 millones. En marzo, un informe del Centro de UCLA para la Investigación de Políticas de Salud [2] estimó que el 46% de los californianos, 13 millones de personas, tienen ahora “pre-diabetes”.

Una investigación previa de Journal Sentinel/MedPage Today encontró que nueve de los 14 médicos que ajustaron los niveles de azúcar en la sangre en 2010 trabajaban como conferenciantes, consultores o asesores de las compañías farmacéuticas que fabrican productos para el tratamiento de la diabetes [3]. Las declaraciones de los miembros del panel que propiciaron el cambio en el 2003 nunca se llegaron a publicar.

La propia Asociación Americana de Diabetes ha recibido mucho apoyo financiero de las compañías farmacéuticas, incluyendo más de US$7 millones recientemente. La cantidad real podría ser mayor, ya que el sitio web sólo menciona la lista de donantes que han dado cantidades mínimas, tales como “los miembros del círculo de élite Banting” que contribuyeron con al menos US$1 millón. Los US$7 millones son más que suficientes para cubrir el pago y los beneficios de los 17 ejecutivos mejor pagados que figuran en las declaraciones de impuestos de la asociación.

Robert Ratner, director médico y científico de la asociación, dijo que los cambios en la definición se realizaron a instancias de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y los Institutos Nacionales de Salud de EE UU. Recalcó que la asociación recomienda dieta y ejercicio para el tratamiento de la prediabetes.

“La asociación no operó y no funciona de forma independiente con respecto a los criterios de diagnóstico y pautas de tratamiento”, escribió Ratner en un correo electrónico.

‘T baja’: Justo antes de que el término “T Baja” se hiciera omnipresente en los anuncios de televisión de todas las noches, una empresa que vende productos de testosterona financió un estudio nacional de hombres, que se realizó en consultorios médicos [4]. De repente se descubrió que un 38% de todos los hombres mayores de 45 años que residen en EE UU tienen un problema que puede tratarse con un producto de la compañía.

Los cinco autores del estudio tenían vínculos financieros con Solvay Pharmaceuticals, que comercializa el gel de testosterona. Esto incluyó un consultor, un empleado y tres que trabajaban para la empresa contratada por Solvay para hacer el estudio.

BED, IED, ADHD y más

Hay más, muchos más.

¿Demasiado enojado? Es posible que tenga IED, trastorno explosivo intermitente. ¿Demasiado hambriento? Puede ser BED, trastorno de ingesta por atracones. Está el trastorno de bajo deseo sexual en las mujeres y el ADHD en adultos (una falta de concentración). Hay trastornos de la vejiga hiperactiva (va mucho al baño), y el trastorno disfórico premenstrual (una forma grave de síntomas premenstruales).

Si usted cree en la literatura médica, estos seis problemas, además de bajos niveles de testosterona y la pre-diabetes, afectan a más de 180 millones de estadounidenses, una cifra equivalente al 77% de la población adulta en Estados Unidos.

Sin embargo, estos problemas también pueden verse como variaciones relativamente comunes que se han redefinido como trastornos formales, un proceso conocido como medicalización. El resultado: un aumento de las ventas de medicamentos.

Una exposición sobre el medicamento Vyvanse en la reunión anual de la Asociación Americana de Psiquiatría que se realizó este mes en Atlanta dice: Vyvanse ha sido aprobado para el tratamiento de adultos con ADHD y el trastorno de ingesta por atracones.

Por ejemplo, las ventas de la droga Vyvanse, aprobada para el tratamiento de adultos con TDAH y el trastorno por atracón, se ha más que duplicado entre 2010 y 2014, al pasar de US$986 millones a US$2.100 millones.

“Hay poderosos intereses que desean que los números crezcan”, dijo Allan Horwitz, profesor de sociología en la Universidad de Rutgers y autor de “Creación de la enfermedad mental.” “Todas estas estimaciones empujan los números hacia arriba”.

En el 2012, una encuesta a 6.200 médicos, enfermeras, laicos y legisladores de Finlandia encontró que había mucho desacuerdo sobre si docenas de los llamados “estados de ser” deben ser considerados enfermedades, incluyendo el ADHD y la vejiga hiperactiva.

El artículo, publicado en la revista BMJ Open [5] mostró cómo el tiempo también puede definir las enfermedades, señalando que hasta 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría consideraba que la homosexualidad era una enfermedad.

Hay muchas estrategias para vender la enfermedad, dijo Carl Elliott, profesor de bioética en la facultad de medicina de la Universidad de Minnesota.

“Usted desestigmatiza la enfermedad”, dijo. “Amplíela para incluir a una población mucho mayor de pacientes, o cámbiele el nombre para que sea menos embarazosa para la gente – la gente prefiere tener la vejiga hiperactiva a que se le tilde de incontinente.

“Entonces ya está todo listo para la venta de su tratamiento”.

Fue a finales de 1990 que la incontinencia o “vejiga inestable” se convirtió en el diagnóstico de “vejiga hiperactiva”, suena mejor, es más bonito.

Dos urólogos pensaron que el nuevo nombre era “más intuitivo” y no se asociaba tanto a un trastorno psiquiátrico. Convencieron a la Sociedad Internacional de Continencia de darle una nueva definición, los dos presionaron para que se hiciera investigación relacionada con la nueva condición y descubrieron que afectaba solamente en EE UU a 33 millones de personas.

Uno de los dos urólogos, Alan Wein, de la Universidad de Pennsylvania, ahora reconoce que las estimaciones “exageran el mercado”, pero señaló que muchos pacientes tienen problemas de vejiga que requieren tratamiento.

Kari Tikkinen, urólogo y epidemiólogo de la Universidad de Helsinki en Finlandia, investigó la vejiga hiperactiva y encontró que las recientes estimaciones de prevalencia – 17% de los adultos – estaban enormemente infladas. En su opinión, la cifra real es inferior a la mitad.

Si bien los números inflados pueden hacer que algunas personas accedan al tratamiento más tempranamente, también pueden llevar a que personas sanas piensen que están enfermas, dijo Tikkinen. Eso puede ocasionar costos adicionales y el uso innecesario de medicamentos que exponen a los pacientes a daños potenciales.

Para ampliar el mercado
Para las compañías farmacéuticas, números más grandes significan mercados más grandes y pueden ejercer más presión sobre la FDA para que apruebe nuevos productos.

Para los grupos de defensa del paciente y las asociaciones médicas, muchas de los cuales reciben fondos de las compañías farmacéuticas, tener más personas con una condición significa que el problema se puede percibir como más prevalente y pueden lograr mayor apoyo financiero.

Y para los investigadores universitarios, tener un gran número puede ser bueno para su carrera.

“Cuanto más ruido hacen, tanto más probable es que consigan publicar trabajos, sean contratados por universidades u obtengan un ascenso – y más probable que obtengan fondos para la investigación”, dijo el psiquiatra de Massachusetts Daniel Carlat, autor del libro “Trastornado: El problema con la psiquiatría – Revelación de un médico acerca de una profesión en crisis”.

Cuando se trata de condiciones psiquiátricas, el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría, se considera la biblia para los practicantes.

En la quinta edición del manual, que salió en 2013, las definiciones de trastorno de la ingesta por atracones, trastorno explosivo, intermitente, y TDAH de adultos fueron alteradas para poder agrandar el número de personas con estos problemas.

Casi el 70% de los expertos del grupo de trabajo que lo escribió tenía vínculos financieros con la industria farmacéutica, es decir trabajaban como consultores y hacían presentaciones para la industria, según un análisis de 2012 publicado en la revista PLoS Medicine [6].

Darrel Regier, psiquiatra, vicepresidente del grupo de trabajo que actualiza el manual, dijo que los miembros no estaban tratando de medicalizar las condiciones de salud. El objetivo, dijo, era centrarse en la definición de los síntomas de los trastornos y no buscar medicamentos aprobados para tratarlos.

“No es tan fácil saber si estas condiciones son normales o estan en el extremo de la normalidad”, dijo. “Algunas de estas personas tenían enfermedades graves y fueron estigmatizados y no se trataban porque nadie sabía qué hacer con ellas”.

La Asociación Americana de Psiquiatría trató de minimizar los conflictos financieros, dijo, al limitar a US$10.000 al año la cantidad que los miembros de los comités podían haber recibido de las compañías farmacéuticas. Además, los miembros del grupo de trabajo no podían tener más de US$ 50.000 en acciones de la compañía farmacéutica.

“Hicimos todo lo que pudimos para dar a conocer nuestras preocupaciones y poner límites, algo sin precedentes”, dijo Regier. “Y todavía hay gente que dice que no hemos hecho lo suficiente”.

Entre los escépticos se incluye a los autores del estudio de PLoS Medicine en el que se detallan los conflictos, que etiquetan como de “problema pernicioso”.

“No se trata de fraude en la investigación”, dijo la coautora del estudio, Lisa Cosgrove, una bioéticista de la Universidad de Massachusetts, en una entrevista. “Es sólo que tenemos una gran cantidad de datos que muestran claramente que los investigadores financiados por la industria sacan conclusiones favorables a la industria.”

John Fauber es un reportero para el diario Milwaukee Journal Sentinel. Kristina Fiore es una reportera de MedPage Today.

Este artículo se ha publicado como un proyecto conjunto de la revista Journal Sentinel y MedPage Today, que ofrece una perspectiva clínica para los médicos sobre las últimas noticias de medicina en medpagetoday.com.

Nota del Editor. Puede leer sobre los trastornos psiquiátricos aquí: FauberJ, Fiore K. Illness inflation. How everyday conditions become medical disorders Milwaukee Journal Sentinel. 22 de mayo, 2016. Actualizado 5 de julio de 2016. http://archive.jsonline.com/watchdog/Illness-inflation-how-everyday-conditions-become-medical-disorders-380291351.html

Referencias

  1. Diabetes Prevention Program Research Group. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention or Metformin. N Engl J Med 2002; 346:393-403February 7, 2002DOI: 10.1056/NEJMoa012512 http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa012512#t=articleTop
  2. Susan H. Babey, Joelle Wolstein, Allison L. Diamant, Harold Goldstein. Prediabetes in California: Nearly half of California adults on path to diabetes. UCLA Health Center for Health Policy Research. Health Policy Brief, marzo 2016 http://healthpolicy.ucla.edu/publications/Documents/PDF/2016/prediabetes-brief-mar2016.pdf
  3. Fauber J, Chu E and Jones C. Benefits of diabetes drugs dubious. Pharmaceutical firms pay millions to disease’s experts. Milwaukee Journal Sentinel 21de diciembre, 2014 http://archive.jsonline.com/watchdog/watchdogreports/effects-of-diabetes-drugs-dubious-b99398554z1-286482971.html
  4. Mulligan T, Frick M, Zuraw Q, Stemhagen A, Mcwhirter C. Prevalence of hypogonadism in males aged at least 45 years: the HIM study. International Journal of Clinical Practice. 2006;60(7):762-769. doi:10.1111/j.1742-1241.2006.00992.x. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1569444/
  5. Tikkinen KAO, Leinonen JS, Guyatt GH,et al. What is a disease? Perspectives of the public,health professionals and legislators. BMJ Open 2012;2:e001632. doi:10.1136/bmjopen-2012- 001632 http://bmjopen.bmj.com/content/2/6/e001632.full.pdf
  6. Cosgrove L, Krimsky S. (2012) A Comparison of DSM-IV and DSM-5 panel members’ financial associations with industry: A Pernicious Problem Persists. PLoS Med 2012;9(3): e1001190. doi:10.1371/journal.pmed.1001190 http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1001190

creado el 22 de Diciembre de 2016

 

FUENTE: http://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/nov201601/012_nuevas/

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