¿Y si empezamos a mejorar la vacuna/vacunación contra el sarampión?

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A la vista de lo que viene ocurriendo con  la vacuna del sarampión, con referencias concretas a los casos de Granada y de Sevilla, el autor contrapone a los antivacunas con los vacunadores, y no tanto para que se achaque a los primeros lo que corresponde a los segundos.

La vacunación no salva vidas sino que evita algunas causas de muerte

Las vacunas no son perfectas. Se presentan como tales, pero es por falta de rigor en la expresión. Tal falta de rigor es admisible en el lego, y totalmente inadmisible en el profesional pues expresa ignorancia, intereses ocultos y/o ansia de manipulación.

Por ejemplo, se dice mucho que las vacunas salvan vidas, pero es falso, pues las vacunas como mucho cambian causas de muerte. Nada ni nadie “salva vidas”, sino que evita algunas causas de muerte y las cambia por otras. Al final, muere todo el mundo que nace. Así, un niño africano puede ser vacunado contra el sarampión, lo que le evitará probablemente el morir por esa causa, pero morirá inevitablemente, quizá por hambre en la niñez, quizá de apendicitis en la adolescencia, quizá por falta de una cesárea necesaria en la juventud y, en todo caso, morirá en la ancianidad. Es presuntuoso y altanero decir que “las vacunas salvan vidas” ya que no es cierto.

Conviene la modestia y decir que “las vacunas evitan algunas causas de muerte”, que es lo correcto. Esta modestia permite poner a las vacunas en su sitio, en el contexto global de las causas de muerte, y puede ser irónico, por ejemplo, observar que se vacunará para prolongar vidas que se acabarán por hambre.

El sarampión puede emplearse como indicador del éxito/fracaso de los programas de vacunación

Si queremos hablar con mayor precisión, es una falacia atribuir a las vacunas ningún beneficio, pues en sí mismas no tienen capacidad alguna de producir bien o mal. En sentido estricto, una vacuna en su envase carece de efectividad. Es la vacunación la que permite que la vacuna cambie causas de muerte. Por ello deberíamos decir que “la vacunación evita algunas causas de muerte”. Con ello situamos el foco donde se debe, en los programas de vacunación. No basta con tener vacunas, hay que lograr que “evitan algunas causas de muerte” y eso sólo se logra con programas de vacunación que lleven las vacunas a quienes las precisan y las administren en condiciones que logren efectividad clínica.

El sarampión es enfermedad vírica muy contagiosa y “escandalosa”, en el sentido de síntomas y signos que hace fácil su diagnóstico. Por eso el sarampión puede emplearse como indicador del éxito/fracaso de los programas de vacunación
http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1408696

Los brotes de sarampión en España. Anti-vacunas (Granada, 2010) contra no-vacunadores (Sevilla, 2011). 50 contra 1.800.

Supongamos que la vacuna del sarampión sea “perfecta”, en el sentido de que, bien administrada, provocara inmunidad de por vida y que lograra los tres objetivos de la vacunación: evitar el contagio, evitar la enfermedad y evitar sus complicaciones (muerte incluida). Para precisar, si fuera perfecta también llevaría a la transmisión materno-filial de anticuerpos con la misma efectividad, al menos, que la infección natural de la madre.
Si la vacuna fuera perfecta, los brotes de sarampión demostrarían problemas en el programa de vacunación. Estos problemas acaban generando bolsas de defectuosa o ausente inmunización, con individuos susceptibles que pueden resultar afectados por el virus salvaje circulante.

Tal bolsa se produjo en Granada, en hijos de padres de la Liga para la Libertad de Vacunación, y a finales de 2010 hubo un brote de sarampión con unos 50 afectados. Dicho brote produjo enorme alarma social y llevó a una medida excepcional de salud pública: la vacunación forzada de los niños por orden judicial http://elpais.com/diario/2010/11/26/sociedad/1290726001_850215.html

Este brote es recordado de continuo en contra de los “anti-vacunas”, pues en casi todos los casos se introducen sesgos al “defender” a las vacunas.
No se recuerda tanto el brote en Sevilla, en 2011. Afectó a 1.759 personas, básicamente pobres y/o gitanos, habitantes de barrios marginales
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1135-57272013000300005&script=sci_arttext

La incidencia fue de 35 veces en Sevilla por comparación con Granada, pero ni siquiera se recuerda. Tal vez la amnesia implique el desprecio a la exclusión de los marginados. Tal vez la amnesia sea una mirada cómplice con los “no-vacunadores”, pues en esos barrios de Sevilla hay médicos y enfermeras por lo que el problema no es la falta de cobertura sanitaria, sino la falta de acceso. ¿Intervino el juez para aclarar porqué no se vacunó a la población marginal de Sevilla y por ello se produjeron casi mil ochocientos casos de sarampión? No.

El asunto se trató en la reunión del Grupo de Vacunas de SESPAS, en 2012, pues desde el punto de vista de la salud pública la alarma más importante es justo el brote de Sevilla, por lo que traduce de exclusión y defectos en la vacunación
http://equipocesca.org/resumen-del-seminario-sobre-eficacia-efectividad-y-seguridad-de-las-vacunas-aspectos-clinicos-profesionales-y-sociales/

Es un error atribuir a los “anti-vacunas” los brotes de enfermedades infecciosas “vacunables”

El problema no es de Sevilla sino de la exclusión en general, como se ve de continuo con los brotes de sarampión. Es un error atribuir a los “anti-vacunas” los brotes de enfermedades infecciosas “vacunables”. Repetir como un mantra la tontería de los “anti-vacunas” desacredita a quienes lo hacen. Como dijo a este respecto Ildefonso Hernández, actual presidente de SESPAS: “Para el futuro, las autoridades deben ser cuidadosas con este capital de credibilidad, la mala gestión política puede quebrar la confianza”
http://elpais.com/elpais/2015/02/04/ciencia/1423064626_198875.html

Si hay brotes de sarampión de la envergadura de Sevilla no hay que pensar en “anti-vacunas” sino en “no-vacunadores”. Es decir, hay que pensar en todos aquellos responsables del programa de vacunación. A no olvidar que el sarampión es “enfermedad heraldo” de fallos en los programas de vacunación.

Además, la vacuna del sarampión no funciona bien

Supongamos que el programa de vacunación contra el sarampión fuera perfecto y que llegara incluso a los marginados, a los pobres y a los gitanos. Incluso en ese caso seguiríamos teniendo problemas con el sarampión, pues la vacuna no es perfecta, ni mucho menos.

Por ejemplo, se ha demostrado que las madres que han tenido el sarampión (la enfermedad por el virus salvaje) tienen más anticuerpos contra el sarampión que las mujeres que se han vacunado contra el mismo http://www.bmj.com/content/340/bmj.c1626

Además, las madres que han pasado la enfermedad transmiten más anticuerpos a sus bebés, lo que les protege más tiempo justo cuando son más vulnerables http://jid.oxfordjournals.org/content/early/2013/04/29/infdis.jit143.long

Por otro lado, estar vacunado contra el sarampión disminuye la probabilidad de tener la enfermedad y sus complicaciones, pero no es un seguro a todo riesgo. De hecho, cuando se estudian bien los brotes, casi el 50% de los afectados estaban bien vacunados, como se demostró en Canadá (Ontario) en el mayor brote hasta ahora en el norte de América http://jid.oxfordjournals.org/content/early/2012/12/19/infdis.jis923

La cifra es mucho menor en los estudios de baja calidad (la mayoría de los publicados) en que sólo un 10% son casos de pacientes correctamente vacunados. El problema es que muchos casos vacunados tienen escasos síntomas, y hay que buscarlos activamente
http://jid.oxfordjournals.org/content/204/suppl_1/S549.full.pdf+html

La vacuna contra el sarampión es una “bomba de tiempo”, pues su inmunidad no dura de por vida. Aunque parezca mentira, no se conoce bien cuánto puede durar la inmunidad pero se va desvaneciendo con el tiempo
http://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0042-96862001000700006&script=sci_arttext

Hay que tener en cuenta que hasta ahora los vacunados contra el sarampión han seguido teniendo contacto con el virus salvaje, que circula en la población a partir de casos locales y de casos importados. Este contacto “revacuna” espontáneamente y protege a largo plazo. Naturalmente, cuanto mayor sea la cobertura vacunal menor será la oportunidad de este refuerzo vacunal a lo largo de la vida, y mayor el peligro de la “bomba de tiempo”.

La vacuna contra el sarampión en el contexto

Se dice que una persona con sarampión contagia hasta a 18 personas de media. Lo que no se dice es que ese cálculo es cierto si las personas que rodean al caso inicial no están vacunadas contra el sarampión, o no han pasado la enfermedad. El caso es asustar, con ese dato o con lo de Granada. Se pierde así el prestigio científico, pero parece que todo vale.

Los “pro-vacunas” quieren hacer creer que todas las vacunas con iguales, pero eso es radicalmente falso

Conviene ver la vacuna del sarampión en su contexto. Por ejemplo, se puede comparar con la cirugía, tan ausente en los programas de salud pública. Se ha calculado que el coste de un AVAC (año de vida ajustado por calidad) es de 11 dólares para la cirugía obstétrica urgente en hospitales rurales en Bangladesh. Para todo tipo de servicio quirúrgico, el coste del AVAC fue de 33 dólares en Sierra Leona. El coste del AVAC para la vacuna del sarampión fue de 30 dólares http://www.who.int/bulletin/volumes/89/6/11-088229/en/

¿Vacunaremos contra el sarampión o implantaremos la cesárea de urgencia en Camerún, hecha por enfermeras en pequeños centros de salud? Cuando un niño muere por sarampión muere el niño. Cuando muere una madre por falta de cesárea muere la familia. Conviene decidir con conocimiento.

Los “pro-vacunas” quieren hacer creer que todas las vacunas con iguales, pero eso es radicalmente falso
http://www.actasanitaria.com/vacunas-y-vacunas-no-todas-son-iguales/

Se ven expuestos al escarnio quienes intenta respetar los recelos de los miembros de la Liga para la Libertad de Vacunación, como Miguel Jara con su excelente libro “Vacunas, las justas” http://www.nogracias.eu/2015/03/19/dime-lo-que-piensas-de-las-vacunas-y-te-dire-quien-eres/

Algunas vacunas son necesarias, como la del sarampión. Siendo necesaria, la vacuna del sarampión es manifiestamente mejorable, como lo es su programa de vacunación. Ignorar los defectos y problemas es dar alas al rechazo.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España).jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org;@JuanGrvas

Fuente: http://www.actasanitaria.com/y-si-empezamos-mejorar-la-vacunavacunacion-contra-el-sarampion/

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