La visión empobrecida de ser humano transmitida por la psiquiatría biológica

LIBRO

Quizá, el capítulo que más nos ha gustado del texto de Cosgrave y Whitaker, haya sido el titulado, “An Impoverished Philosophy of “Being”:

La deriva institucional de la psiquiatría ha afectado la práctica de la medicina al impedir un adecuado consentimiento informado; el daño también ha sido grave si medimos los resultados de su estrategia en términos de salud mental de niños y adultos. Pero la psiquiatría institucional ha tenido, sobre todo, un profundo impacto al crear una filosofía que afecta nuestra comprensión de lo que es “normal”, nuestras narrativas internas, el tipo de respuesta que damos ante la injusticia social e, incluso, nuestros valores democráticos

En efecto. Cada sociedad tiene unas narrativas que nos permiten comprender la naturaleza del ser humano, desde la Biblia, la épica griega, la literatura clásica de Shakespeare a los mitos que componen la concepción freudiana del ser humano. El común denominador suele ser la naturaleza emocional de nuestro comportamiento y los esfuerzos por entenderlo y modularlo:

Luchamos con nuestras emociones y nuestras mentes y raro es el ser humano que no se ha comportado  de manera estúpida o ha perdido el control de sus emociones alguna vez. La comprensión de nuestra fragilidad alimenta la empatía, por los demás y por nosotros mismos

Sin embargo, la APA y su DMS nos han transmitido una visión de la normalidad humana y de lo que debemos esperar de nuestros comportamientos muy diferente: nuestras mentes no son caóticas y, por eso, cualquier sensación de angustia o pérdida de control puede llegar a ser un síntoma de enfermedad y, por tanto, de anormalidad

Captura de pantalla 2015-09-23 a las 10.11.52

Cosgrave y Whitaker citan a Sam Kriss cuando comenta el DSM-V:

Esta es una historia sin ninguno de los elementos que tradicionalmente constituyen una trama. Unos personajes hacen acto de presencia, pero son formas espectrales, sin nombre, que aparecen y desaparecen según la historia progresa, encarnando brevemente diversas enfermedades antes de volver a perderse tan rápido como llegaron… Una víctima de la depresión mayor y de la hipocondría podrían ser la misma persona, pero los límites entre los diagnósticos mantienen los papeles separados … La idea que emerge es que la enfermedad de cada persona es culpa de cada uno, que no viene de ningún lado, solo de si mismo: sus genes, sus adicciones o la inherente insuficiencia humana. Entramos en un extraño mundo paralelo… Una persona loca es una máquina averiada. La mirada pseudo-objetiva sólo ve lo que hace la gente, en lugar de lo que piensan o cómo se sienten. Una persona que se caga en el piso de la cocina porque le proporciona placer erótico y una persona que lo hace para protegerse de los demonios que viven en el armario son etiquetados de igual manera: encopresis. No es que sus procesos mentales no funcionen, es que no existen. El ser humano es una red de carne hilada sobre un vacío

La concepción de normalidad del DSM es un estado cercano a la catatonia. No parece que haya una definición de felicidad distinta a la ausencia de sufrimiento. El individuo esbozado por el DSM es pacífico y tiene ojos de cordero, acepta todo lo que le trae este mundo cruel, cayado y sin sentir demasiado.

Y continua Kriss:

El absurdo que representa la pasión de la que está hecha la literatura, el amor o la humanidad, es demasiado angustioso: es más fácil dejar de ser una persona completa que convertirse en una colección de diagnósticos con un cuerpo vagamente adjunto.

Tom-Sawyer

Las emociones y los comportamientos que inundan la literatura pueden ahora ser etiquetados como enfermedades mentales: el travieso Tom Sawyer tiene, sin duda, un TDAH

Hamlet

Hamlet lo que necesita es Cymbalta

Cuando la psiquiatría institucional nos invita, mediante sus campañas de sensibilización, a estar alerta a los síntomas de enfermedad mental, está pidiendo a las personas que adopten una posición extraña; se está pidiendo al “yo” que se pregunte a sí mismo qué es lo que no funciona: ¿Estaré ansioso? ?¿Estaré deprimido? ¿Por qué no puedo concentrarme? ¿No parece que estoy comiendo demasiado? ¿Por qué me enfado con tanta frecuencia? ¿Por qué no consigo ser feliz? También, ¿Por qué mi hijo se aburre en clase?

El DSM entonces nos informa que si algunos de estos síntomas es suficientemente persistente, es que existe un daño cerebral. La psiquiatría biológica transmite entonces que la solución a esos síntomas “está fuera”: si alguien tiene una enfermedad cerebral y, por tanto, alteraciones neurobioquímicas que producen síntomas emocionales ¿Qué puede hacer sino intentar solucionarlas con una medicina?

Peter Gøtzsche escribe sobre el estigma que el enfoque biológico lleva consigo:

Los estudios muestran de manera consistente como el modelo biológico aumenta el estigma y la discriminación contra los enfermos mentales…incrementa la percepción de peligrosidad y genera deseos de poner distancia con los pacientes porque la gente cree que los enfermos son impredecibles

Al establecer una frontera tan nítida entre enfermedad y salud, el modelo biológico está determinando también, de manera clara, la diferencia entre “tú y yo”. Con el modelo biológico no existe necesidad de preguntarse sobre qué le habrá pasado en su vida a esa persona y, por tanto, de empatizar o hacer un esfuerzo por comprenderla.

Así es. La psiquiatría biologicista roba la autonomía y la capacidad de resiliencia. No llama a las personas a examinar sus contextos vitales y a comprender, sino a aceptar que sus síntomas obedecen a alteraciones cerebrales que necesitan fármacos, como la neumonía antibióticos. No es lo mismo examinar nuestras vidas buscando qué cosas hemos hecho mal que hacerlo revisando nuestra lista de diagnósticos psiquiátricos.

Pero además, interpretar que los síntomas mentales tienen una causa biológica impide comprender las causas sociales que determinan las graves dificultades a las que deben enfrentarse los individuos: si la ansiedad o la depresión tienen su origen en un disbalance neurobioquímico, que un hombre de 55 años lleve en paro 8 años o que una mujer sea maltratada por su esposo no son datos relevantes.

La narrativa que defiende psiquiatría biologicista hace que la sociedad se inmunice ante las injusticias sociales que están detrás de muchos síntomas psiquiátricos, limitando los esfuerzos comunes que están dispuestos a invertir los ciudadanos para cambiar las cosas.

 

– See more at: http://www.nogracias.eu/2015/09/26/la-vision-empobrecida-de-ser-humano-transmitida-por-la-psiquiatria-biologica/#sthash.GYN1uv3Y.dpuf

Fuente: http://www.nogracias.eu/2015/09/26/la-vision-empobrecida-de-ser-humano-transmitida-por-la-psiquiatria-biologica/

About The Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + 19 =