Por qué la gripe está pegando tan fuerte este año: las vacunas están perdiendo la batalla

La vacuna contra las paperas que nos pusieron de pequeños sigue siendo efectiva, pero la de la ‘influenza’ cambia cada año y su protección a veces es mínima: ¿podemos ganar?

Foto: Una enfermera prepara una vacuna contra el virus H1N1 en Budapest, 2009 (Reuters)
Una enfermera prepara una vacuna contra el virus H1N1 en Budapest, 2009 (Reuters)

No les habrá hecho falta leerlo en la prensa para saber que este año la gripe está pegando fuerte en España. Seguramente se cuenten ustedes entre las miles de víctimas del virus influenza o andan cuidando de alguna de ellas, especialmente en estas dos últimas semanas, cuando la incidencia de la enfermedad ha rozado su momento álgido con casi 300 casos por cada 100.000 habitantes.

Esta semana, todas las comunidades autónomas salvo Asturias presentan niveles epidémicos (más casos de lo esperable) de gripe, según datos del Sistema de Vigilancia de la Gripe en España. En Europa, la mayor parte de los países han notificado al Centro Europeo de Control de Enfermedades que se encuentran en una situación similar y en Estados Unidos la gripe de este año va camino de superar a la de 2015, cuando 34 millones de estadounidenses pillaron la enfermedad y más de 56.000 murieron.

S. FERRER

Esta temporada de gripe se ha cobrado ya en España 356 víctimas, de las que el 98% presentaban factores de riesgo. La mitad de los 298 fallecidos que pertenecían a grupos recomendados de vacunación no se habían vacunadocontra la enfermedad.

¿Qué está pasando? Por un lado, la cepa predominante es especialmente dañina, por el otro, la vacuna de este año es especialmente ineficaz y finalmente, hay una segunda cepa no prevista en la vacuna. Todas estas coyunturas sirven para hacer un poco de pedagogía sobre lo complicado que es luchar contra este virus.

Cof, cof, cof

Este es el mapa actual de la gripe en España. Cada comunidad autónoma tiene un subtipo predominante del virus influenza. Siempre hay alguno que predomina, pero nunca es el único subtipo, claro.

Una explicación rápida sobre los diferentes tipos. Hay dos variedades principales de virus influenza, la A, que afecta a varias especies y la B, que sólo afecta a humanos. Dentro de cada tipo hay diferentes subtipos, por ejemplo, la famosa gripe porcina de 2009 era AH1N1. La H y la N representan las dos proteínas que se encuentran en la superficie del virus, la hemaglutinina y la neuromidasa. Las combinaciones entre las 18 variedades de H y las 11 de N son las que hacen posible que cada nuevo año no sepamos qué gripe puede afectarnos.

¿Quién decide la vacuna del año próximo? La Organización Mundial de la Salud, cada mes de marzo aproximadamente, recomienda la composición de la vacuna antigripal para la siguiente temporada. En realidad, recomienda dos: una para el hemisferio norte y otra para el hemisferio sur, basándose en la actividad gripal de la temporada anterior y los subtipos predominantes.

La cepa H3N2 es dañina, la vacuna de este año es especialmente ineficaz y finalmente, hay una segunda cepa no prevista en la vacuna

Cada vacuna suele incluir protección contra tres subtipos. Para este ejercicio, la OMS recomendaba incluir en el cóctel el AH3N2, una cepa de gripe especialmente virulenta y que históricamente ha causado más hospitalizaciones y muertes que otras, el AH1N1 y un linaje del tipo B llamado Victoria.

La primera dificultad es acertar. Por ejemplo, como puede observarse en el mapa de España, muchos de los subtipos predominantes son del tipo B, pero no B-Victoria sino B-Yamagata, otro subtipo para el que sólo están protegidos aquellos que se hayan puesto la vacuna tetravalente, es decir, pacientes con graves problemas de inmunodepresión, como los trasplantados.

“Ambos linajes del virus B han co-circulado con un nivel similar“, decía la OMS en sus recomendaciones. Sin embargo, es difícil predecir cuál se acabará imponiendo en cada región o país del mundo.

Una gallina recibe la vacuna contra la gripe H5N1 en una granja de Chongqing, China (EFE/EPA/SI CHUAN)
Una gallina recibe la vacuna contra la gripe H5N1 en una granja de Chongqing, China (EFE/EPA/SI CHUAN)

Acertar tampoco sirve a veces de mucho. No todos los subtipos de gripe responden igualmente a la vacuna, y en particular, el H3N2 está mostrando en España una efectividad del 25% este año, según informaba ‘El País’. En Estados Unidos aún no hay datos, pero el CDC estima que no superarán el 30% de protección. En Australia, durante su último verano, la vacuna demostró una efectividad de sólo el 10% contra este particular subtipo. En ningún caso, en ningún país, la vacuna de la gripe suele proteger a más del 60% de personas que se la inoculan. Y aún así es fundamental que cada año lo sigamos haciendo para mantener la llamada inmunidad de rebaño, donde una minoría vacunada protege a una mayoría no vacunada.

Hablemos de las farmacéuticas

Para las farmacéuticas, la vacuna de la gripe es al mismo tiempo un gran negocio y un gran problema. La vacuna contra las paperas que a todos nos pusieron de pequeños es exactamente la misma hoy que entonces, básicamente porque el paramixovirus que produce la enfermedad apenas ha mutado desde entonces. Para una empresa, eso no es muy buen negocio, pero un virus como el de la influenza que muta cada año sí.

El mercado global de las vacunas para la gripe está estimado en 2.400 millones de euros anuales. Según un informe de la OMS de 2013, a cada uno de los tres principales fabricantes globales (Sanofi Pasteur, GSK y Novartis) les cuesta entre 4 y 15 millones de euros actualizar la vacuna de un año a otro en base a las recomendaciones de la organización. Ya conocen los subtipos, todos están testados, es cuestión simplemente de cambiar las piezas y volver a ensamblarlas en clara de huevo. Es cierto que las vacunas suponen para estos gigantes farmacéuticos menos del 3% de su facturación total, aún así, es dinero fácil.

Una persona recibe una vacuna contra la gripe en Niza (Francia) en octubre de 2017 (EFE)
Una persona recibe una vacuna contra la gripe en Niza (Francia) en octubre de 2017 (EFE)

El sueño sería lograr una vacuna universal que uno se pusiera un par de veces de niño y le mantuviera protegido contra la gripe de por vida. Para ello hay dos impedimentos. El primero es científico, duro de resolver, pero solventable: habría que encontrar aquellas proteínas que fuesen comunes a todos los subtipos del virus influenza y no varían año a año, como explica Maryn McKenna en este artículo reciente de ‘Wired’. Esas proteínas tienen la dificultad añadida de no estar en la superficie del virus, sino ocultas en su interior. Pese a esto, existen muchos grupos de investigación en el mundo intentándolo.

El otro problema es económico. ¿Qué incentivo tendrían las empresas farmacéuticas para abandonar el sistema actual, no demasiado eficiente pero sin duda lucrativo, para lanzarse a una aventura que puede costarles mínimo una década y miles de millones en investigación… para crear una vacuna que sólo venderían una única vez? O como expresaba el investigador en enfermedades infecciosas Michael Osterholm: “¿Cuál es el modelo de negocio aquí? ¿Voy a gastarme más de mil millones de dólares en hacer una vacuna para luego vender 20 millones en dosis?”

En resumen, la investigación de nuevas y mejores vacunas contra la gripe está atascada por la falta de incentivos de ‘Big Pharma’. Sólo podemos esperar que la OMS tenga más acierto el próximo mes a la hora de recomendar las vacunas del año que viene

FUENTE: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2018-02-05/gripe-vacunas-h3n2-farmaceuticas_1517381/

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